Missionary Oblates of Mary Immaculate - Newsroom

<<Priest Survives Carjacking with Help from His Oblate Cross

Oblate Profile: Fr. Patrick Healy, O.M.I.>>

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For the past 30 years, the homeless in Australia have had a “friend on the street” thanks to the Missionary Oblates and a network of more than 1,000 volunteers.
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The friends are known as Rosies.  In a dozen cities, they provide services and friendship to the homeless and marginalized.  They distribute food, clothing and personal items.  Just as important, they also provide friendship to people down on their luck.

“There is something mystical about each and every encounter we make,” said Fr. John David, O.M.I., Rosies Chaplain.  “This outreach helps me realize how much is achieved through the love of neighbors while bringing the Good News to everyone.”

In 1987 Fr. Paul Costello, O.M.I. started Rosies in Queensland.  He and a couple of volunteers took a van out during school breaks to provide food and fellowship to young people while they were not in school.  Soon the Rosies came in contact with the homeless population and expanded their outreach.  Rosies 2_magazine

Today the Rosies have grown to reach out to all friends on the streets, in the courts, detention centers, prisons and drop-in centers.  Through the joy of friendship, they aim to acknowledge human dignity and inspire an increased self-reliance.

Most of the Rosies are young people connected to Oblate schools and parishes in Australia.  Many continue to volunteer as adults, either working on the streets or fundraising for the program.  More than 95 percent of the Rosies’ expenses are covered by local donations.

“As members of Rosies we play various roles to share our love of outreach,” said Fr. David.  “We get to see the good in people.  We get to see Christ through them.”
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We arrive on site and our friends are already waiting for us.  We open up the van.  Two team members stand behind the kitchenette serving pasta and drinks.

There are many young homeless people visiting us tonight.  They are in good spirits.  We spot some of our regulars.  One worries about a friend who recently lost a parent.  Another has not heard from someone for several weeks.  A woman is worried about surgery next week.  A young man shared his joy for having a bed tonight.

People are very chatty this evening.  A couple of musicians, patrons and Rosies are playing guitar and singing together.  Another patron teaches a couple of students how to juggle.  A lovely couple stops by and offers beautiful cupcakes they baked for our patrons.

Some patrons come to us asking for sleeping bags and blankets.  We are running low on our stock of outreach supplies, but that doesn’t stop the fantastic vibe.  It is getting late and the team needs to pack.  We call for a last cup of coffee.  We keep chatting with the few remaining patrons and we say goodbye until next time.  It is a pleasant night for all involved.

Information for this article provided by Fr. William Morell, O.M.I.

 

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 Encontrando amigos en las calles Durante los últimos 30 años, los sin hogar en Australia han tenido “un amigo en las calles” gracias a los Misioneros Oblatos y a una red de más de 1,000 voluntarios.

Los amigos son conocidos como Rosies y proporcionan servicio y amistad a los sin hogar y marginados en una docena de ciudades, distribuyendo comida, ropa y artículos personales.  Además, e igual de importante, dan amistad a la gente con
menos suerte.
 
Hay algo místico acerca de todos y cada uno de los encuentros que tenemos,” dijo el P. John David, O.M.I. Capellán de los Rosies.  “Este programa me ayuda a notar cuánto se logra a través del amor de los vecinos, al llevar las Buenas Nuevas a todos.”

El P. Paul Costello, O.M.I. inició a los Rosies en Queensland, en 1987.  Él y un par de voluntarios llegaban en una camioneta con comida y camaradería a los jóvenes en las vacaciones, mientras regresaban a la escuela. Pronto los Rosies estuvieron en contacto con la población sin hogar, expandiendo
su alcance. 

Los Rosies han crecido y llegan ahora a todos los amigos en las calles, en las cortes, centros de detención, prisiones y centros de acopio.  Buscan reconocer la dignidad humana e inspirar una mayor auto-confianza a través de la alegría de la amistad.
 
La mayoría de los Rosies son jóvenes ligados a las escuelas y parroquias de los Oblatos en Australia.  Muchos continúan su voluntariado como adultos, ya sea trabajando en las calles o recaudando fondos para el programa.  Más del 95 por ciento de los gastos de los Rosies se cubren de donativos locales.
 
Como miembros de los Rosies, tenemos diferentes formas para compartir nuestro amor y eficacia,” dijo el P. David.  “Llegamos a ver el bien en la gente.  Vemos a Cristo a través de ellos.”
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Llegamos al lugar y nuestros amigos ya están esperándonos.  Abrimos la camioneta. Dos miembros del equipo se colocan detrás de la cocineta, sirviendo pasta y bebidas. Hay muchos jóvenes sin hogar que nos visitan esta noche.  Tienen buen ánimo.  Vemos algunos que vienen  regularmente.  Uno se preocupa por un amigo que perdió a uno de sus padres recientemente.  Otro no ha sabido de alguien en varias semanas.  Una señora está preocupada por una cirugía la siguiente semana.  Un joven comparte su alegría de contar con una cama para esta noche.

Todos están muy platicadores hoy.  Una pareja de músicos, parroquianos y Rosies tocan la guitarra y cantan juntos.  Otro parroquiano enseña a un par de estudiantes cómo hacer malabares.  Una encantadora pareja se detiene y nos ofrece hermosos cupcakes que hicieron para nuestros parroquianos.

Algunos parroquianos nos piden bolsas de dormir y cobertores.  Se nos están terminando los  suministros, pero eso no disminuye el gran ambiente.  Se hace tarde y el equipo necesita empacar.  Pedimos una última taza de café.  Continuamos platicando con los pocos parroquianos que quedan y nos despedimos hasta la próxima.  Fue una noche agradable para todos los que participamos.

La información de este artículo fue proporcionada por el P. William Morell, O.M.I.

<<Sacerdote Sobrevive a Robo de Vehículo con Ayuda de su Cruz Oblata

Perfil Oblato: P. Patrick Healy, O.M.I.>>