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Throughout his life, Fr. Patrick Healy, O.M.I. has lived at a fast-forward pace. 
That hasn’t changed for a man who is now 96 years old.

“After 70 years as an Oblate priest, I am still in ministry seven days a week as the Chaplain of the Chelsea Soldiers Home in Massachusetts,” said Fr. Healy.  “My 70 years of ministry have been, and are now, a daily blessing.”

Father Healy was born into a large Irish Catholic family in Charlestown, Massachusetts in 1921.  He was ordained an Oblate priest on June 2, 1947.  His Oblate ministry has taken him around the world.

After teaching assignments in the United States, Fr. Healy was assigned to the Oblate seminary in Tokyo, Japan as the school’s first Rector.  He also founded the Oblate Language School in Tokyo.  Cardinal Francis Spellman selected Fr. Healy to be his Military Vicar in Japan.  It was the start of his service to the military which continues today.

In 1965, during a sabbatical from his overseas work, Fr. Healy was flying from Boston to Newark, N.J. when his plane hit another at 12,000 feet.  The plane crashed into a farmer’s field with the pilot and several passengers being killed.  Father Healy had to spend several months recuperating from his injures but suffered no permanent damage.

“When we were going down the lady next to me asked if I could hear her confession.  She survived with just a broken leg,” said Fr. Healy.  “It’s amazing how the Lord picks and chooses when to call people home.”

After surviving a plane crash, Fr. Healy decided that with his “second life” he could take on any challenge.  So he joined the Army, and went to war.  He served two tours of duty as a chaplain during the Vietnam War.  Fourteen times he anointed men who now have their names permanently etched on the Vietnam Memorial.  Despite the horrors of war, Fr. Healy often saw amazing compassion among the soldiers.

Here is an excerpt from the article, Christmas in Combat that Fr. Healy wrote about his time in Vietnam:

“We would spend Christmas far from loved ones and friends.  The danger of attack by the Viet Cong was as certain as sunrise.  The men of the 8th Transportation Group, at my request, had sent home in August for children’s clothes, toys, dolls and shoes.  Over four months, more and more gifts arrived.

“So on Christmas Day, the Vietnamese children from the orphanage arrived.  The children and their nuns could speak no English, the GIs little Vietnamese.  The Christmas celebration lasted from ten in the morning until four that afternoon.  There were games and singing, turkey with the fixings, cakes, pies and ice cream.”

“The children could not believe the dolls and Teddy Bears and clothes and games were theirs to keep.  Even the toddler with a pair of loafers far too big kept them.  As the children departed, they were singing ‘Silent Night’ with a Vietnamese accent.  For the GIs it was a day filled with love, peace and joy.  It was a blessed and happy Christmas in a combat zone.”

After the war, Fr. Healy continued to work as a military chaplain both far (Mannheim, Germany) and near (U.S. Military Academy at West Point).  He also spent a few years in parish ministry for the Oblates in Miami.

During his “retirement” Fr. Healy has been a chaplain at Soldier Homes along the East Coast.  Currently he is a chaplain at the Chelsea Soldier’s Home in Chelsea, Massachusetts.  There are about 500 veterans living at Chelsea, spanning World War II to Afghanistan.Healy _inset

“Here we have many men that have no family left.  But it is not a sad place.  It is filled with warmth and family, a wonderful place for someone to spend their last days,” said Fr. Healy.

     As one of the oldest Oblates in the world, Fr. Healy knows that his last days are probably not too far away.  But overall his health is good, and he plans on ministering to veterans for as long as possible. 

 

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El P. Patrick Healy, O.M.I. ha avanzado a ritmo acelerado toda su vida y no ha cambiado, para alguien que ya tiene 96 años de edad.

“Después de 70 años como sacerdote Oblato, aún tengo un ministerio 7 días a la semana como Capellán de la Casa del Ejército Chelsea en Massachusetts,” dijo el P. Healy.  “Mis 70 años de ministerio han sido y sigue siendo hoy una bendición cada día.”

El Padre Healy nació en 1921 dentro de una numerosa familia católica irlandesa en Charlestown, Massachusetts.  Fue ordenado sacerdote Oblato el 2 de junio de 1947 y su ministerio le ha llevado por todo el mundo.

Después de ser profesor en los Estados Unidos, el P. Healy fue asignado como primer Rector del seminario de los Oblatos en Tokio, Japón.  También fundó Oblate Language School en Tokio.  El Cardenal Francis Spellman eligió al P. Healy como su Vicario Militar en Japón.  Fue el comienzo de su servicio al ejército, que continúa en la actualidad.

En 1965, durante un sabático de su trabajo en el extranjero, el P. Healy volaba de Boston a Newark, N.J. cuando su avión se estrelló con otro a 12,000 pies, cayendo en los plantíos de una granja, en el que el piloto y varios pasajeros perdieron la vida.  El Padre Healy tuvo que pasar varios meses recuperándose de sus heridas, aunque no sufrió ningún daño permanente.

“Al caer, la señora junto a mí me pidió oír su confesión.  Sobrevivió con solo una pierna rota,” dijo el P. Healy.  “Es sorprendente cómo el Señor elige cuándo llamar a las personas a casa.”

Al sobrevivir al accidente de avión, el P. Healy decidió que podría tomar cualquier reto en su “segunda vida,” así que se unió al Ejército y fue a la guerra. Cumplió dos rondas de servicio como capellán durante la Guerra de  Vietnam.  En catorce ocasiones ungió a los hombres cuyos nombres fueron grabados de forma permanente en el Monumento Conmemorativo de Vietnam.  A pesar de los horrores de la guerra, el P. Healy a menudo constataba una sorprendente compasión entre los soldados.

He aquí un extracto del artículo Navidad en Combate, que el P. Healy escribió sobre su período en Vietnam:

“Pasábamos la Navidad lejos de nuestros seres queridos y amigos.  El peligro de un ataque del Viet Cong era tan cierto como el amanecer.  A mi solicitud, los hombres del 8° Grupo de Transporte,  habían pedido en agosto ropa para niños, juguetes, muñecas y zapatos.  A lo largo de cuatro meses llegaron más y más regalos.”

“Así que en Navidad llegaron los niños del orfanato vietnamita.  Los niños y sus monjas no hablaban inglés y los soldados poco vietnamita.  La celebración navideña duró de diez de la mañana a las 4 de la tarde.  Hubo juegos y cantos, pavo y sus guarniciones, pasteles, pays y helado.”

“Los niños no podían creer que se podían quedar con las muñecas, osos de peluche y juegos.  Incluso un niño pequeño con un par de pantuflas demasiado grandes para él se quedó con ellas. Al partir los niños cantaban “Noche de Paz,” con su acento vietnamita.  Para los soldados fue un día lleno de amor, paz y alegría.  Fue una alegre y bendita Navidad en una zona de combate.”

Después de la guerra, el P. Healy continuó trabajando como capellán militar tanto en la lejanía (Mannheim, Alemania) como cerca (Academia Militar de los E.U. en West Point).  Además pasó algunos pasó algunos años en ministerio parroquial con los Oblatos en Miami.

Healy _inset _spanishDurante su “retiro,” el P. Healy ha sido capellán de Casas del Ejército en la Costa Este. Actualmente es capellán en la Casa del Ejército Chelsea, en Chelsea, Massachusetts.  Ahí se encuentran cerca de 500 veteranos, provenientes de la Segunda Guerra Mundial hasta Afganistán.

“Hay aquí muchos hombres que ya no tienen familia, pero no es un lugar sombrío.  Está lleno de calidez familiar, un maravilloso lugar donde pasar los últimos días sus vidas,” dijo el P. Healy.

Siendo uno de los Oblatos más longevos en el mundo, el P. Healy está consciente de que sus últimos días pueden no estar muy distantes, pero en general su salud es buena y planea seguir trabajando con los veteranos el mayor tiempo posible.

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