John Janet

Donor John Janet shown right

Donor Highlight: John Janet

John Janet considers himself to be a little bit of a rebel.  That’s why when it was time to determine how to share his blessings with the less fortunate, he decided to go see firsthand where his contributions could make the most impact.

That place turned out to be the Missionary Oblates’ La Morita mission in Tijuana, Mexico.

“I needed to know the facts of how they were going to use my gift,” said John.  “When I got to the mission it was obvious that the Oblates are doing so much good work for the people there.”

John was impressed with how the Oblates minister to people of all different ages in La Morita.  He attended activities for the local youth to steer them away from drugs and gangs.  He distributed food to the poorest of the poor.  He visited the seniors at a community center where the Oblates provide for the elderly’s physical and spiritual needs.

“There is a tremendous amount of things that need to be done for the poor in Tijuana, and at times it must feel overwhelming for the priests,” said John.  “What impressed me so much about the Oblates is how serious they take their vocation to live and work among the poor.”

John’s partnership with the Oblates came as an unexpected blessing for both participants.  John is from Chicago and didn’t know anything about the Oblates until he read an article in a local Catholic newspaper.

That article sparked an interest in John to learn more about the Oblates.  So he traveled to Belleville, Illinois to visit the Oblates’ National Shrine of Our Lady of the Snows.  While in Belleville, John learned about the many other ministries of the Oblates and how he could be involved in supporting their life-changing work.

“My visit to Belleville got me over that apprehension of not knowing if my support would do any good,” said John.

Since partnering with the Oblates, John has visited the missions in Tijuana twice and in May he attended the dedication of the new Oblate Seminary Residence in San Antonio, Texas.  The residence is home to nearly two dozen Oblate seminarians from around the world who are studying for religious life at Oblate School of Theology.

At the dedication, John was able to talk with many of the seminarians one-on-one.  He was struck by the diversity of their backgrounds.  Some of the seminarians came from impoverished and humble villages in places like Zambia, Bangladesh and India.  Other seminarians have turned down lucrative careers in business and finance in order to bring the Word of God to the poorest of the poor.

John made a particularly strong friendship with Bro. Jean Emmanuel Meloncourt, O.M.I.  Brother Jean is originally from Haiti and is currently studying for the priesthood at Oblate School of Theology.  Brother Jean impressed John when he told him that it is his goal to be a “connecting bridge between God and his people.”

John and Bro. Jean continue to correspond with each other.  John said he is hoping to be able to attend Bro. Jean’s ordination in a few years.

“The more and more I meet the Oblates the more I am impressed by them,” said John.  “We are called to reach out to our brothers and sisters in need, and that is exactly what the Oblates are doing every day.”

John Janet

El donante John Janet se muestra bien

Semblanza de un Benefactor John Janet

John Janet se considera ser un poco rebelde. Es por eso que cuando fue hora de decidir cómo compartir sus bendiciones con los menos afortunados, decidió ir para ver por sí mismo donde podrían ser mejor utilizadas sus contribuciones.

Ese lugar resultó ser la misión de los Misioneros Oblatos en La Morita, en Tijuana, México.

“Quería saber cómo utilizarían mi donación,” comentó John. “Al llegar a la misión era evidente que los Oblatos hacen muy buen trabajo para la gente del lugar.”

John quedó impresionado por cómo los Oblatos trabajan con la gente de diferentes edades en La Morita. Asistió a las actividades para los jóvenes, para alejarlos de las drogas y pandillas. Distribuyó alimentos a los más pobres de los pobres. Visitó a los adultos mayores en un centro comunitario donde los Oblatos cubren las necesidades físicas y espirituales de los ancianos.

“Hay muchas cosas por hacer para los pobres en Tijuana, y en ocasiones los sacerdotes deben sentirse abrumados,” dijo John. “Lo que me impresionó mucho de los Oblatos es la seriedad con la que toman su vocación de vivir y trabajar con los pobres.”

La asociación de John con los Oblatos llegó como una bendición inesperada para ambas partes. John es de Chicago y no sabía nada acerca de los Oblatos, hasta que leyó un artículo en un periódico católico local.

Ese artículo hizo que John tuviera interés en saber más sobre los Oblatos, por lo que viajó a Belleville, Illinois, para visitar el Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Nieves de los Oblatos. Al estar en Belleville, John se enteró de sus muchos otros ministerios y cómo podía participar en ayuda de su trabajo para mejorar vidas.

“Mi visita a Belleville me hizo liberarme de la preocupación de no saber si mi ayuda haría algún bien,” dijo John.

Desde el inicio de su asociación con los Oblatos, John ha visitado dos veces las misiones en Tijuana, y en mayo asistió a la dedicación de la nueva Residencia del Seminario Oblato en San Antonio, Texas. La residencia alberga a más de veinte seminaristas de todo el mundo que estudian para la vida religiosa, en la Facultad Oblata de Teología.

En la dedicación, John tuvo la oportunidad de hablar con muchos de los seminaristas de forma personal y le impactó la diversidad de sus orígenes. Algunos de los seminaristas vienen de pueblos humildes y pobres en Zambia, Bangladesh y la India. Otros han dejado lucrativas carreras profesionales en administración y finanzas para poder llevar la Palabra de Dios a los más pobres de los pobres.

John hizo en particular una fuerte amistad con el Hno. Jean Emmanuel Meloncourt, O.M.I. El Hermano Jean es originario de Haití y actualmente estudia para el sacerdocio en la Facultad Oblata de Teología. John quedó impresionado al saber por el Hermano Jean de su meta de ser “un puente que una a Dios y Su pueblo”.

John y el Hno. Jean continúan en contacto y John dijo espera poder asistir a la ordenación del Hno. Jean dentro de algunos años.

“Mientras más conozco a los Oblatos, más quedo impresionado,” dijo John. “Somos llamados a llegar a nuestros hermanos y hermanas en necesidad, y es exactamente lo que hacen los Oblatos cada día”.