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Harry Yosten

Benefactor Profile Harry Yosten

Although Harry Yosten never became an official Missionary Oblate, he has been part of the Oblate family for nearly 60 years.

“They welcomed me as a young man and I have been blessed ever since,” said Yosten.

In 1963, the Oblates welcomed a teenage Yosten to St. Anthony Prep Seminary in San Antonio, Texas.  At the high school, Yosten was taught by dozens of Oblates and learned about their missionary work among the poor in the United States and around the world. 

After high school, Yosten decided to discern if he was being called to religious life as a Missionary Oblate.  He attended the Oblate novitiate and then studied philosophy at the college level, including two years at Creighton University.

At Creighton, one of Yosten’s professors also became a good friend, Fr. Francis George, O.M.I.  Father George would eventually climb the Church hierarchy and became Cardinal Francis George of Chicago.

Yosten and Cardinal George kept in touch for decades, with the Oblate even presiding at Yosten and his wife’s Marsha wedding.  Yosten talked with Cardinal George shortly before he passed away in 2015.

Yosten left Oblate formation in 1972 but stayed at Creighton, eventually earning a Doctorate of Law with a focus on Estate Planning.  He enjoyed a successful career in banking including managing Bank Trust Departments in Nebraska and Colorado where he is retired today.

Over the years he continued to stay in contact with the Oblates, visiting retired Oblates at the Madonna House in San Antonio.  A graduate of St. Anthony’s in 1967, Yosten notes that his class has had many reunions, a testament to the strong brotherly bonds formed at St. Anthony’s.

At one of those class reunions, Yosten was approached by Fr. William Morell, O.M.I. with a request.  Father Morell was leading the Oblates’ fundraising efforts at the time and asked Yosten if he would consider serving on the Board of Directors of the Oblate Missionary Society Inc. (OMSI).

After becoming a member of the Board, he started a club for former St. Anthony seminarians called the YellowJacket Club. The Club publishes periodic updates on the lives of the Oblates who taught at St. Anthony’s over the decades. The Club has raised funds for the new seminarian residences at Oblate School of Theology, a way for former seminarians to “pay it forward.”  Yosten also offered to lend his expertise to OMSI’s Charitable and Planned Giving Office which helps benefactors remember the Oblates in their estate planning.

Today, Yosten reviews the wills and trusts and IRA designations that name the Oblates as a beneficiary to make sure the benefactor’s wishes are being met.  He uses his expertise to review the many documents to keep everything in order so that no complications arise.

Yosten said helping out with the Charitable and Planned Giving Office is just a small way that he can give back to the Oblates for the blessings he has received from them over many decades.

“Everybody is always thanking me for doing this, but it should be the other way around,” said Yosten.  “I am the one who is thankful, because the Oblates have given me the chance to use my experience to be of service to others.”

Harry Yosten

Semblanza de un Benefactor — Harry Yosten

Aunque Harry Yosten nunca fue Misionero Oblato de forma oficial, ha sido parte de la familia Oblata por casi 60 años.

“Me dieron la bienvenida cuando era joven y desde entonces he sido bendecido,” dijo Yosten.

En 1963 los Oblatos dieron la bienvenida a Yosten siendo adolescente, en el Seminario de la Preparatoria St. Anthony en San Antonio, Texas, donde Yosten tuvo como maestros a docenas de Oblatos y conoció su trabajo misionero con los pobres en los Estados Unidos y todo el mundo.   

Al terminar la preparatoria, Yosten decidió discernir si era llamado a la vida religiosa como Misionero Oblato.  Ingresó al noviciado de los Oblatos y luego estudió la licenciatura de filosofía, incluyendo dos años en la Universidad Creighton.

En Creighton, Yosten se hizo muy amigo de uno de sus profesores, el P. Francis George, O.M.I. quien con el tiempo llegaría a lo alto de la jerarquía de la Iglesia, y sería Cardenal de Chicago.

Yosten y el Cardenal George estuvieron en contacto por décadas, e incluso el Oblato celebró la boda de Yosten y su esposa Marsha.  Yosten habló con el Cardenal George poco antes de que falleciera en 2015.

Yosten dejó el programa de formación de los Oblatos en 1972, aunque permaneció en Creighton, y con el tiempo logró un Doctorado en Leyes enfocado a la Planeación de Patrimonio.  Tuvo una exitosa carrera en la banca, incluyendo la administración de los Departamentos de Fideicomisos Bancarios en Nebraska y Colorado, donde ya está jubilado.

Permaneció en contacto con los Oblatos y visitaba a los Oblatos jubilados en la Casa Madonna en San Antonio.  Graduado de St. Anthony en 1967, Yosten comenta que su generación ha tenido varias reuniones, como testimonio de los fuertes lazos fraternales formados allí.

En una de las reuniones de la generación, el P. William Morell, O.M.I. se acercó a Yosten con una solicitud. El Padre Morell era entonces director de recaudación de fondos para los Oblatos y le preguntó a Yosten si podría considerar trabajar en el Consejo de Directores de la Sociedad Misionera Oblata, Inc. (OMSI por sus siglas en inglés).

Al aceptar ser miembro del Consejo, comenzó un club para los antiguos seminaristas de St. Anthony, al que llamó Club YellowJacket. El Club publica actualizaciones periódicas de la vida de los Oblatos que fueron profesores en St. Anthony a través de los años. El Club ha recaudado fondos para las nuevas residencias de los seminaristas en la Facultad Oblata de Teología, una forma de “corresponder” de los antiguos seminaristas. Además, Yosten también contribuyó con su experiencia a la Oficina de Aportaciones Caritativas y Planeación, que ayuda a los benefactores que desean recordar a los Oblatos al planear cómo distribuir su patrimonio.

Actualmente Yosten se encarga de revisar los testamentos, fideicomisos y designaciones del IRA a nombre de los Oblatos que los benefactores desean dejarles, y asegurar que se cumplan sus deseos sin complicaciones.

Yosten comentó que ayudar a la Oficina de Aportaciones Caritativas y Planeación es una pequeña forma de retribuir a los Oblatos las muchas bendiciones que ha recibido de ellos a través de muchas décadas. “Siempre me agradecen lo que hago, pero debería ser al contrario,” dijo Yosten.  “Yo soy el agradecido, pues los Oblatos me han dado la oportunidad de poner mi experiencia al servicio de los demás.”