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Fr. Pierre Kéralum, O.M.I. – Headed for Sainthood?

By Fr. Warren A. Brown, O.M.I. and Bp. Michael Pfeifer, O.M.I.

An important early missionary in the history of the Church of Texas is Oblate Fr. Pierre Yves Kéralum. Born in France in 1817, he was ordained a priest in 1852 and was immediately sent to Texas along with six other young Oblate missionaries.

The first Bishop of Texas, Msgr. Jean Odin, remarked to the Oblate Superior: “The first time I met your Fr. Kéralum, I took a liking to him: he is so good, so candid and above all so respectful that one cannot help but love him with a singular affection.”

Everyone who met Fr. Kéralum had the same response. His fellow priests and visiting bishops spoke of him with reverence, while the Mexican people he served called him “El Santo Padre Pedrito.”

His skills acquired as a carpenter were put to good use in the construction of what is today the cathedral church and other church buildings in Brownsville and Roma, Texas. He was also called upon to assist with building what is now the cathedral church in Laredo. But he was most renowned for his religious life of humble faith and exemplary charity, especially to the poor and most abandoned in the missions of the Rio Grande Valley.

Assigned the most difficult territory of the brush country, Fr. Kéralum spent most of his life on horseback visiting the scattered  ranches. He lived a life of great trust in divine providence and religious poverty. He often spent the night sleeping under the stars. He would spend weeks at a time celebrating Mass and other sacraments, catechizing, praying with the sick, burying the dead and bringing consolation to poor families.

His mysterious disappearance and death in 1872 caused great sorrow in the community. The trails in the brush country were often narrow, and Fr. Kéralum’s eyesight had worsened over the last few years. He began to become lost for days until finally finding a settlement. His superior was all too aware of this, but had no one to take his place.

Ever devoted to the people, Fr. Kéralum was last seen on November 12. Searches were made for him without any success. It was not until ten years later that some cowboys looking for lost cattle came upon a saddle hanging in a tree in the thick brush. The remains of Fr. Kéralum, known as the “Lost Missionary,” were found below the tree.

Father Kéralum lived to the fullest the prayerful wish of Oblate founder St. Eugene De Mazenod, “They must wholly renounce themselves, striving solely for the glory of God, the good of the Church and the growth and salvation of souls.”

Father Kéralum continues to be revered as a model of saintly and selfless dedication to those seeking the blessing of God in their lives. The Missionary Oblates of Mary Immaculate, supported by Bp. Daniel Flores of the Diocese of Brownsville, are prayerfully promoting his causes to be declared a saint by our catholic church. The faithful are encouraged to pray to our Heavenly Father through the intercession of Fr. Kéralum to grant the special favors of strength, healing and consolation that they seek.

It will be most appreciated if those receiving special miraculous favors would make them known to Fr. Roy Snipes, O.M.I., Our Lady of Guadalupe Parish, Mission, Texas olgparish@sbcglobal.net or (956) 585-2623.

Our Lady of Guadalupe ChurchPierre Kéralum, O.M.I. — ¿En Camino a la Santidad?

Por el P. Warren A. Brown, O.M.I. y el Obispo Michael Pfeifer, O.M.I.

Una parte importante de la historia de la Iglesia en Texas, fue un misionero: el P. Oblato Yves Kéralum, O.M.I.  Nacido en Francia en 1817, fue ordenado sacerdote en 1852 y enviado de inmediato a Texas, junto con otros seis jóvenes misioneros Oblatos.

El primer Obispo de Texas, Mons. Jean Odin, comentó al Superior Oblato: “Al conocer a su P. Kéralum, me simpatizó mucho:  es muy bueno, muy sincero y sobre todo, tan respetuoso, que no se puede evitar tenerle un singular afecto.”

Todas las personas que conocían al P. Kéralum tenían la misma impresión.  Sus hermanos sacerdotes y obispos visitantes se referían a él con reverencia, mientras que las personas de México con los que trabajaba, le llamaban “El Santo Padre Pedrito.”

Su habilidad como carpintero fue puesta a buen uso en la construcción de lo que ahora es la iglesia catedral y otras iglesias en Brownsville y Roma, Texas.  También fue llamado a ayudar a construir lo que ahora es la iglesia catedral en Laredo.  Pero por lo que era mayormente conocido era su vida religiosa de fe sencilla y caridad ejemplar, en especial hacia los pobres y más abandonados en las misiones en el Valle del Río Grande.

Asignado al territorio más difícil en la parte de la maleza, el P. Kéralum pasó la mayor parte de su vida a caballo, visitando los ranchos dispersos.  Tuvo una vida de gran confianza en la divina providencia y la pobreza religiosa.  A menudo dormía bajo las estrellas y pasaba muchas semanas a la vez celebrando Misa y otros sacramentos, catequizando, rezando con los enfermos, sepultando a los muertos y llevando consuelo a las familias pobres.

Su misteriosa desaparición y muerte en 1872 trajo gran dolor a la comunidad.  Los senderos en la parte de la maleza eran a menudo angostos y la vista del P. Kéralum se había deteriorado en sus últimos años.  Comenzó a perderse por días, hasta que finalmente podía encontrar un poblado.  Su superior estaba al tanto de todo ello, pero no había quien lo reemplazara.

Siempre dedicado a la gente, el P. Kéralum fue visto por última vez el 12 de noviembre; se le buscó sin tener éxito.  Solo hasta diez años después, cuando algunos vaqueros buscaban su ganado, fue que encontraron la silla de montar colgando de un árbol.  Los restos del P. Kéralum, conocido como el “Misionero Perdido” se encontraban bajo el árbol.

El Padre Kéralum vivió al máximo el deseo en la oración del fundador de los Oblatos, San Eugenio de Mazenod: “están dispuestos a entregar su vida, luchando solo por la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y por la salvación de las almas.”

El Padre Kéralum sigue siendo un modelo reverenciado de santidad y dedicación desinteresada para quienes buscan la bendición de Dios en sus vidas.  Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, apoyados por el Obispo Daniel Flores de la Diócesis de Brownsville, se encuentran promoviendo su causa para ser declarado santo por nuestra Iglesia católica.  Se invita a los fieles a pedir a nuestro Padre Celestial, a través de la intercesión del P. Kéralum nos logre los favores especiales de fortaleza, sanación y consuelo que requieren.

Agradeceremos enormemente hacernos saber en caso de recibir algún favor especial o milagro, al P. Roy Snipes, O.M.I., Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Mission, Texas olgparish@sbcglobal.net o al (956) 585-2623.