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Leaving A Lasting Legacy

Margaret Ruppert was a trailblazing member of the U.S. Navy.  And today her generosity is helping young men blaze new trails as the next generation of Missionary Oblates.

Margaret was born in 1915 in Pinckneyville, Illinois.  After earning a registered nursing degree she enlisted in the U.S. Navy Nurse Corps in 1945.  She served in both the Korean and Vietnam wars, often in dangerous conditions.

In Korea she worked on a ship that traveled unescorted into enemy territory to rescue wounded Marines.  In Vietnam she was sent to an aircraft carrier that had been attacked so she could care for severely burned victims.

Margaret served for 30 years in the Navy and rose to the rank of Naval Commander.  Her assignments crisscrossed the United States and included several foreign deployments.

“Her family was very proud of her military service,” said Steve Grobl, Margaret’s great-nephew.  “She was a pioneer.”

When Margaret passed away in 2017 at the age of 101, the family discovered that she had been a benefactor of the Missionary Oblates for many years.  She routinely sent in donations and also remembered the Oblates in her will.

“We really don’t know how her connection to the Oblates started but she donated to them for decades,” said Steve.  “When we began to settle her estate it just made sense to involve the Oblates.”

Margaret had designated a significant amount of her estate to charity and she had a discretionary fund for her family to distribute.  As Steve and other family members began to consider different charities, they kept coming back to the Oblates and how Margaret had been a benefactor for so long.

Margaret’s family decided to build a seminary residence in her honor at Oblate School of Theology in San Antonio, Texas.   The residence is now used by dozens of Oblate seminarians from around the world as they discern and study to become Oblate priests and brothers.

One of the current Oblate seminarians who is benefiting from Margaret’s generosity is Bro. Jean Emmanuel Meloncourt, O.M.I.   Originally from Haiti, Bro. Jean moved to the United States at the age of 24 and began to know the Oblates because his local pastor, Fr. John Morin, O.M.I. was a longtime Oblate missionary to Haiti.

When the Oblate Seminary Residence was complete in 2018, Bro. Jean thanked the Ruppert family for their generosity in helping him and other seminarians on their path to ordination.

“The new Oblate seminary residence is making a major difference in my life,” said Bro. Jean.  “In this international community I am discovering my true self and I hope that when I complete my formation as a priest I will understand God better and will be able to create a connecting bridge between God and His people.”

Margaret Ruppert and Bro. Jean are truly part of that connecting bridge, blazing trails and leaving lasting legacies.

Our Lady of Guadalupe Church

Un Legado que Perdura

Margaret Ruppert fue pionera en la Marina de los E.U. y actualmente su generosidad ayuda a los jóvenes a explorar nuevos caminos como la siguiente generación de Misioneros Oblatos.

Margaret nació en 1915 en Pinckneyville, Illinois y tras graduarse como enfermera certificada, se enroló en el Cuerpo de Enfermeras de la Marina de los E.U. en 1945, sirviendo en las guerras de Corea y Vietnam, a menudo en condiciones de alto riesgo.

En Corea trabajó a bordo de un barco que viajó sin escolta en territorio enemigo para rescatar a los marinos heridos.  En Vietnam fue enviada a un portaaviones que había sido atacado, para asistir a las víctimas que sufrieron graves quemaduras.

Después de 30 años de servicio en la Marina y con rango de Comandante Naval, sus asignaciones la llevaron a todo Estados Unidos y varios lugares en el extranjero.

“Su familia estaba muy orgullosa de su servicio militar,” dijo Steve Grobl, sobrino nieto de Margaret.  “Fue una pionera.”

Cuando Margaret falleció en 2017 a la edad de 101 años, su familia descubrió que había sido benefactora de los Misioneros Oblatos por muchos años, enviando donaciones en forma periódica y recordándolos en su testamento.

“Realmente no sabemos cómo comenzó su relación con los Oblatos, pero les ayudó por décadas”, dijo

Steve.  “Cuando comenzamos a revisar sus propiedades, tuvo sentido incluir a los Oblatos.”

Margaret había designado una suma importante de su patrimonio a la beneficencia y dejó un fondo a su familia para distribuirlo como mejor les pareciera.  Cuando Steve y otros miembros de la familia comenzaron a evaluar diferentes obras de beneficencia, seguían regresando a los Oblatos y a que Margaret les había ayudado por mucho tiempo.

La familia de Margaret decidió construir a su nombre una parte de la residencia del seminario en la Facultad Oblata de Teología en San Antonio, Texas, que ahora será utilizada por docenas de seminaristas Oblatos de todo el mundo, en su discernimiento de continuar sus estudios para convertirse en sacerdotes y hermanos Oblatos.

Uno de los actuales seminaristas Oblatos que se beneficia de la generosidad de Margaret, es el Hno. Jean Emmanuel Meloncourt, O.M.I.  Originario de Haití, el Hno. Jean llegó a los
Estados Unidos a los 24 años y comenzó a tratar a los Oblatos, pues su pastor en casa, el P. John Morin, O.M.I. trabajó como misionero por mucho tiempo en Haití.

Cuando se inauguró la Residencia del Seminario Oblato en 2018, el Hno. Jean agradeció a la familia  Ruppert por su generosidad, que le ayudará a él y a otros seminaristas en su camino a la ordenación.

“La nueva residencia del seminario Oblato representa una gran diferencia en mi vida”, dijo el Hno. Jean. “En esta comunidad internacional estoy descubriéndome y espero que al terminar mi formación como sacerdote, tenga un mayor conocimiento de Dios y que pueda ser un puente que una a Dios y a su pueblo.” 

Margaret Ruppert y el Hno. Jean son una parte real de ese puente de unión, abriendo senderos y dejando legados perdurables.