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My Vocation Story: Fr. Richard Sudlik, O.M.I.

Father Richard Sudlik, O.M.I. ministers today as the Director of Christ the King Retreat Center in Buffalo, Minnesota.  In his 48 years as a Missionary Oblate priest, Fr. Richard has ministered as a pastor, vocation director, formation director and has served on the provincial council for the Oblates’ United States Province.

I grew up in Buffalo, New York and went to Bishop Fallon High School, which was a diocesan high school that was staffed by the Missionary Oblates of Mary Immaculate.  How I got to Bishop Fallon was a little interesting.

When I graduated from grammar school in 1959, the diocese had just built a brand new high school not too far from where I lived.  Everybody in my class went to Bishop Turner High School.  But I was the only one to go to Bishop Fallon, because my older brother had gone there ahead of me and had arranged for me to work in the bookstore.  That way I didn’t have to pay tuition, which in 1959 was $70 a year.  So to save $70 I went to Bishop Fallon and got to meet the Oblates.  If I had gone to Bishop Turner I would have never met the Oblates and my life would have been totally different.

During my first year at Bishop Fallon, Fr. Bob Colfer, O.M.I. came up to me in the hallway and told me that he and the Oblates were really impressed with me.  Later on I found out that Fr. Bob told every student the same thing.  He invited me to go to our seminary in Newburgh, New York to play seminarian for a week.  And that is what I did. I went to class, did manual labor and enjoyed recreation.

The scholastics at the time were our co-teachers for the week and I was really impressed by these men.  That’s when I decided this is what I wanted to do.  So when graduation came I moved on to Our Lady of Hope Minor Seminary and the rest as they say is history.

One of the things about a vocation discernment is that they give you a lot of time.  From the time I entered to the time I was ordained was nine years.  And throughout those nine years you are discerning, the Oblate community is discerning about you too.  You go through a process of being evaluated and then invited on.

A lot of time when people are thinking about a vocation they think it is all about them – but it is also about the community.  Fortunately for me the community was very affirming.  The affirmation I received from the Oblates took a lot of pressure off of me and it was also a sign that maybe I was on the right track.

For nine years the Oblates said they appreciated who I was and what I was doing.  And that approval culminated in 1972 when I was ordained.  So now, all these years later here I am.  Amen.

Our Lady of Guadalupe Church

Historia de Mi Vocación: Richard Sudlik, O.M.I.

Hoy en día el Padre Richard Sudlik, O.M.I. trabaja como Director del Centro de Retiros Cristo Rey en

Buffalo, Minnesota.  Sus 48 años como Misionero Oblato lo han llevado a trabajar como Pastor, Director Vocacional, Director de Formación y como consejero provincial para la Provincia Oblata de los Estados Unidos.

“Crecí en Buffalo, Nueva York y asistí a la Preparatoria Obispo Fallon, que era diocesana y dirigida por los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Es interesante cómo llegue a esa escuela.”

“Al terminar la primaria en 1959, la diócesis acababa de construir una preparatoria cerca de donde vivía. Todos mis compañeros fueron a estudiar a la Preparatoria Obispo Turner, pero fui el único en ir a Obispo Fallon, pues mi hermano mayor había ido ahí y arreglado que me dieran trabajo en la librería, por lo que no tendría que pagar colegiatura, que en 1959 era de $70 al año. Así que nos ahorramos ese dinero, estudié en Obispo Fallon y pude conocer a los Oblatos. De haber ido a Obispo Turner, no los habría conocido y mi vida hubiera sido por completo diferente.”

“En mi primer año en Obispo Fallon, se me acercó el P. Bob Colfer, O.M.I. en el corredor y me dijo que él y los Oblatos estaban impresionados conmigo.  Más adelante me enteré de que el P. Bob le decía lo mismo a todos los estudiantes, así que me invitó a ir al seminario en Newburgh, Nueva York y jugar al seminarista por una semana, que fue lo que hice: fui a clases, aprendí manualidades y disfruté la diversión.”

“En ese tiempo los escolásticos eran los profesores asistentes esa semana y realmente me impresionaron. Fue entonces que decidí que eso era lo que quería hacer.  Después de mi graduación fui al Seminario Menor Nuestra Señora de la Esperanza y el resto, como dicen, es historia.”

“Una de las cosas sobre el discernir la vocación es que te dan mucho tiempo: pasaron nueve años desde que entré hasta que fui ordenado.”

“A lo largo de esos nueve años tú y la comunidad Oblata están en discernimiento sobre ti.  Pasas por un proceso en el que te evalúan y luego te invitan.”

“Muchas veces al evaluar su vocación, la gente piensa que se trata de ellos, aunque se trata también de la comunidad.  Afortunadamente para mí, la comunidad me apoyaba mucho y ese apoyo de los Oblatos me quitó mucha presión y fue una señal de que tal vez iba por el camino correcto.”

“Por nueve años los Oblatos dijeron apreciar quien era y lo que hacía, y esa aprobación terminó en 1972, con mi ordenación.  Así que ahora, después de todos esos años, aquí estoy. Amén.”