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Lisa Scaglione

Oblate Co-Missionaries Lisa Scaglione and Paul Thacker

Last year Lisa Scaglione and her husband, Paul Thacker, visited the Missionary Oblates’ missions in Turkmenistan.  For the couple it was like taking a trip back in time nearly 2,000 years.

“When we saw the Oblates ministering in Turkmenistan we felt we were looking back to the earliest days of the Church,” said Lisa.  “We were seeing the face of Christ being shown to people for the very first time.”

Lisa and Paul have been benefactors of the Oblates’ work in Turkmenistan since 2016.  They became co-missionaries with the Oblates by accident.

Lisa was surfing the internet looking for information about Catholic missions in the former Soviet Union.  Lisa lived in the region for a few years after earning a B.A. in Russian Language and Literature and an M.A. in Russian and Eastern European Studies.  When she came across a story about the three Oblate priests working in Turkmenistan, Lisa knew that she and her husband had to get involved with that mission.

Lisa said she was particularly struck by a portion of the article that talked about a Muslim woman who converted to Christianity and was baptized by the Oblates.  The woman said she never knew that there was a loving God before she met the Oblates.

Lisa and Paul, who own an equestrian facility and a photography studio outside of Portland, Oregon began supporting the Turkmenistan mission after reading the article.  When they learned members of the Oblates’ U.S. leadership team were traveling to Turkmenistan, they jumped at the opportunity to see firsthand the mission that had become so close to their hearts.

Both Lisa and Paul said their trip to Turkmenistan strengthened their faith and confirmed for them the value of the Oblate mission which is bringing the Word of God to some of the most spiritually-neglected people in the world.

“The Church is a missionary church and Pope Francis promotes that the Church must go out to the peripheries,” said Lisa.  “And you can really see that happening with the Oblates and their work in Turkmenistan.”

For Paul, spending time in Turkmenistan was an eye-opening experience of what life is like on the periphery of society.  He could see and experience the struggles of living on the edge, and discover how faith can have a profound impact on the lives of the poor and needy.

“The faith of the Oblate priests is what impressed me most of all.  It is not just theoretical, but a very real faith that is alive in bringing the Gospel message in all its fullness to each person that they meet,’ said Paul.  “In Turkmenistan I discovered the unfiltered love of God.”

Lisa Scaglione

Co-Misioneros Oblatos Lisa Scaglione y Paul Thacker

El año pasado Lisa Scaglione y su esposo, Paul Thacker, visitaron la misión de los Oblatos en  Turkmenistán. Para la pareja fue como viajar en el tiempo a hace casi 2,000 años.

“Al ver a los Oblatos trabajar en Turkmenistán, sentimos que veíamos los primeros días de la Iglesia”, dijo Lisa.  “Vimos mostrar el rostro de Jesús a las personas por primera vez.”

Lisa y Paul han sido benefactores del trabajo de los Oblatos en Turkmenistán desde 2016 y se hicieron co-misioneros con los Oblatos por accidente.

Lisa navegaba en internet buscando información de misiones católicas en la antigua Unión Soviética.  Lisa vivió algunos años en la región tras concluir su Maestría en Idioma y Literatura Rusa y una Maestría en Estudios Rusos y de Europa del Este.  Al encontrar una historia sobre tres sacerdotes Oblatos que trabajaban en Turkmenistán, supo que junto con su esposo debía participar en esa misión.

Lisa comentó que le impactó en particular una parte del artículo sobre una mujer musulmana que se había convertido al catolicismo y bautizada por los Oblatos, diciendo que antes de conocer a los Oblatos nunca supo que había un Dios amoroso.

Lisa y Paul, dueños de una instalación ecuestre y un estudio fotográfico en las afueras de Portland, Oregón, comenzaron a apoyar la misión en Turkmenistán después de leer el artículo.  Al enterarse de que algunos miembros del liderazgo de los Oblatos en los E.U. viajarían a Turkmenistán, aprovecharon la oportunidad de ver personalmente la misión con la se habían encariñado tanto.

La pareja comentó que su visita a Turkmenistán fortaleció su fe y les confirmó el valor de la misión de los Oblatos de llevar la Palabra de Dios a una parte de la gente más abandonada espiritualmente en el mundo.

“La Iglesia es misionera y el Papa Francisco promueve que la Iglesia vaya a la periferia”, dijo Lisa.  “Realmente puedes ver que de eso se trata la labor de los Oblatos en Turkmenistán.”

Para Paul, la visita a Turkmenistán fue una experiencia de apreciación de lo que es la vida en el margen de la sociedad.  Pudo apreciar y experimentar las dificultades de los que viven en ella y descubrir cómo la fe puede ser una gran ayuda en la vida de los pobres y necesitados.

“Lo que más me impresionó fue la fe de los sacerdotes Oblatos.  No es solo una teoría, sino una fe muy real que está viva al llevar el mensaje del Evangelio a plenitud a cada persona con la que se reúnen”, dijo   Paul.  “En Turkmenistán descubrí el amor verdadero de Dios.”