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Father Eleazar Manuel López, O.M.I.

Thanks be to God I Am Here

Father Eleazar Manuel López, O.M.I. describes his life as one of transitions.  On January 11, 2020 he made the biggest transition yet when he was ordained the newest Missionary Oblate for the United States Province.

“It has been quite a journey, but thanks be to God I am here,” said Fr. Eleazar on his ordination day.

Father Eleazar was born and raised in Mexico in a family with three sisters and two brothers.  As a young man, his life lacked focus, and he wasn’t sure what path he would eventually take.

“As a teenager I was distant from God,” said Fr. Eleazar.  “I would go to church sporadically but I was never committed to my faith.  I felt lost.”

At the age of 20 Fr. Eleazar thought the military might be a good place for him to gain focus in his life.  He joined the Mexican Army and served for four years.  He was part of a Special Forces operation focused on curtailing drug trafficking.

“Ironically, in the Army I was trained to kill people, but eventually I found my true calling in saving people through Christ,” said Fr. Eleazar.

After moving to the United States, Fr. Eleazar’s life changed dramatically when he stumbled across the Oblates’ Santa Rosa Parish in San Fernando, California.  He got involved with the youth ministry program at the parish.  Two other young men in the youth group, Jesse Esqueda and Lucio Castillo, would also become Oblate priests.

“The people at Santa Rosa welcomed me to their community in a powerful way,” said Fr. Eleazar.  “I truly am a vocation created by lay people.”

Through Santa Rosa Parish, Fr. Eleazar first encountered the Missionary Oblates.  He particularly felt drawn to the Oblate founder, St. Eugene De Mazenod, because of the founder’s focus to treat people as humans first and then to meet their spiritual needs.

When Fr. Eleazar told his family that he was interested in becoming a priest, they were at first unsupportive.  He had almost no contact with them for four years.  But eventually they warmed up to the idea, and began supporting his decision to serve God as a Missionary Oblate priest.

Father Eleazar entered the Oblates’ pre-novitiate in Tijuana, B.C., Mexico in 2008.  He spent four years there coming to a deeper understanding of his faith and the charism of the Missionary Oblates.

In 2012 Fr. Eleazar spent a year at the Oblate novitiate in Guatemala.  The novitiate year is time away from family and friends to seriously consider if a person is being called to religious life.

“In Guatemala I really got to experience missionary work.  I had no cell phone and in the silence I was able to really grow in my relationship with God,” said Fr. Eleazar.

After a year at the novitiate, Fr. Eleazar made First Vows and became a student at Oblate School of Theology in San Antonio, Texas.  He joined an Oblate seminarian community with students from around the world.

Father Eleazar’s long journey to the priesthood concluded when he was ordained in January at the Oblates’ Our Lady of San Juan de los Lagos Parish in San Antonio.  Presiding at the ordination was a brother Oblate, Most Rev. Michael D. Pfeifer, O.M.I., Bishop Emeritus of San Angelo, Texas.  Father Louis Studer, O.M.I., Provincial of the United States Province, gave Fr. Eleazar his first obedience, to the Shrine of St. Joseph the Worker in Lowell, Massachusetts.

Father Eleazar said he is excited about working at the shrine because he can enrich the lives of many people on their faith journey in countless ways.  Just like so many people have enriched his life on his journey to the priesthood in countless ways.

Father Eleazar Manuel López, O.M.I.

Gracias a Dios Estoy Aquí

El Padre Eleazar Manuel López, O.M.I. describe su vida como una de transiciones.  El 11 de enero de 2020 hizo aun la mayor transición, al convertirse en el Misionero Oblato más reciente ordenado en la Provincia de los Estados Unidos.

“Ha sido todo un recorrido, pero gracias a Dios estoy aquí”, dijo el P. Eleazar el día de su ordenación.

El Padre Eleazar nació y creció en México, en una familia de tres hermanas y dos hermanos. Cuando joven, su vida no tenía rumbo y no sabía qué camino tomaría con el tiempo.

“Estuve lejos de Dios cuando era adolescente”, comenta el P. Eleazar.  “Iba a la iglesia esporádicamente y nunca estuve comprometido con mi fe. Me sentía perdido.”

A los 20 años el P. Eleazar pensó que el ejército podría ser un buen lugar para dar un enfoque a su vida. Se unió al Ejército Mexicano, donde permaneció por cuatro años como parte de una Fuerza Especial de Operaciones para detener el tráfico de drogas.

“Irónicamente, en el Ejército se me entrenó para matar a las personas y más adelante encontré mi verdadero llamado en salvar a la gente a través de Cristo”, dijo el P. Eleazar.

Al mudarse a los Estados Unidos, la vida del P. Eleazar cambió diametralmente, al conocer a los Oblatos en la Parroquia Santa Rosa en San Fernando, California.  Comenzó a participar con el programa de ministerio juvenil. Otros dos jóvenes del grupo, Jesse Esqueda y Lucio Castillo, también se convirtieron en sacerdotes Oblatos.

“La gente de Santa Rosa me dio una gran bienvenida”, dijo el P. Eleazar.  “Realmente mi vocación proviene de los laicos.”

En la parroquia Santa Rosa el P. Eleazar conoció a los Misioneros Oblatos por primera vez y se sintió atraído en particular por el enfoque del fundador, San Eugenio de Mazenod, de tratar a las personas como humanos primero y después cuidar de sus necesidades espirituales.

Cuando el P. Eleazar comunicó a su familia su interés en ser sacerdote, al principio no tuvo su apoyo y dejaron de estar en contacto por casi cuatro años.  Con el tiempo se hicieron a la idea y comenzaron a apoyarlo en su decisión de servir a Dios como Misionero Oblato.

El Padre Eleazar ingresó al prenoviciado de los Oblatos en Tijuana, B.C., México en 2008 y pasó cuatro años profundizando en su fe y el carisma de los Misioneros Oblatos.

En 2012 el P. Eleazar pasó un año en el noviciado Oblato en Guatemala, donde estando lejos de su familia y amigos pudo considerar seriamente si era llamado a la vida religiosa.

“En Guatemala pude experimentar realmente el trabajo misionero. No tenía celular y en el silencio pude en verdad profundizar mi relación con Dios”, dijo el P. Eleazar.

Al terminar el noviciado el P. Eleazar tomó sus Primeros Votos y fue a la Facultad Oblata de Teología en San Antonio, Texas como estudiante, integrándose a la comunidad del seminario con estudiantes de todo el mundo.

El largo trayecto del Padre Eleazar al sacerdocio concluyó al ser ordenado en enero en la parroquia de los Oblatos Nuestra Señora de San Juan de los Lagos en San Antonio.  Presidiendo la ordenación estuvo su hermano Oblato, el Muy Rev. Michael D. Pfeifer, O.M.I., Obispo Emérito de San Angelo, Texas.  El Provincial de la Provincia de los E.U., Padre Louis Studer, O.M.I., le dio al P. Eleazar su primera obediencia al Santuario San José Labrador en Lowell, Massachusetts.

El Padre Eleazar dijo estar emocionado por trabajar en el santuario, donde puede enriquecer de innumerables formas la vida de mucha gente en su trayecto de fe, al igual que tantas personas enriquecieron su camino al sacerdocio.