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Ernesto

Changing Lives In Tijuana

Every day the Missionary Oblates in Tijuana, B.C., Mexico encounter wonderful people who just need a helping hand. Rich Reader and David Rizo, co-missionaries with the Oblates in Tijuana, share the stories of two people who are having their lives enriched by the Oblates and the benefactors who support their ministries.

A Life Transformed

It is with great joy we announce that Ernesto was Baptized. Ernesto is one of the 2018 migrants who has stayed in Tijuana to make a new life. While his dream was to cross into the U.S., he has found a home here in Tijuana with the Oblate parish. Like many migrants from Central America, Ernesto is unable to return to his country because of the gang violence.

Ernesto was not a very religious young man because of all the violence he witnessed in his country. However, after his encounter with the faith community of the Oblate parish, his life has been transformed. He has experienced firsthand compassion, generosity and authentic love from many community members. This encouraged him to get Baptized and receive his other Sacraments. The Oblate parish employs him to do maintenance work. They are also helping him to seek his dream of going to a university in Tijuana and to become an engineer. He still has family in El Salvador that he hopes to bring to Tijuana someday.

We streamed the Baptism so that his family and some dear friends in Albuquerque, New Mexico who have been very influential in his journey, could see the culmination of their prayers and support. Ernesto selected Fr. Jesse Esqueda, O.M.I. to be his Baptism Godfather.

She Keeps Going On

Sometimes the trials in a family seem greater than what our meager efforts can address.

Anselma is a 62 year old woman who has three children that she says God is using to prove her strength and courage. Jose is 24 and is a special needs young man. He spends his day on his bed needing constant care; diapers, feeding, baths, etc. He does not know more than a few words and always seems to be demanding attention but lacks the ability to focus.

Anselma has two daughters, Maria and Berenice. They think Maria has breast cancer. Maria also has two daughters who are mute. Berenice has a daughter, Joselin, who suffers with leukemia. They told us that Joselin has needed blood donors (one per month) for the last six years.

While we cannot offer cures for these situations, we do what we can to lighten the burden. We help with medications, transportation to medical appointments, food baskets and diapers. Our medical students have accompanied us to help assess what we can do.

Anselma always asks for our prayers and we do pray with her. She sometimes gets so tired of the trials that she just wants to give up. But she keeps going on.

Joselin, the child with leukemia, tells us that she would love to go to school like regular girls. But her mother says she is just too fragile. Joselin also tells us her favorite thing is to have her mother read her a story. She is blessed with the sense of hearing that her young cousins lack.

Inspired by Joselin, we reached out to some of the youth in the parish for blood donations and six volunteered to help. These youths got up very early, gave their time, lost wages and donated blood without hesitancy.

Ernesto

Cambiando vidas en Tijuana

Cada día, los misioneros Oblatos en Tijuana, B.C., México, se encuentran con personas maravillosas que sólo necesitan una mano amiga.  Rich Reader y David Rizo, co-misioneros de los Oblatos en Tijuana, comparten las historias de dos personas Ernesto y Anselma que están viendo sus vidas enriquecidas por los Oblatos y los benefactores que apoyan sus ministerios.

Una vida transformada
Con gran alegría anunciamos que Ernesto fue bautizado.  Ernesto es uno de los migrantes de 2018 que se ha quedado en Tijuana para hacer una nueva vida.  Aunque su sueño era cruzar a Estados Unidos, ha encontrado un hogar aquí en Tijuana en la parroquia de los Oblatos.  Como muchos migrantes de Centroamérica, Ernesto no puede regresar a su país por la violencia de las pandillas.

Ernesto no era un joven muy religioso debido a toda la violencia que presenció en su país.  Sin embargo, tras su encuentro con la comunidad de fe de la parroquia oblata, su vida se ha transformado.  Ha experimentado de primera mano la compasión, la generosidad y el amor auténtico de muchos miembros de la comunidad.  Esto le animó a bautizarse y a recibir los demás sacramentos.  La parroquia de los oblatos le emplea para hacer trabajos de mantenimiento.  También le están ayudando a lograr su sueño de ir a una universidad en Tijuana y convertirse en ingeniero.  Todavía tiene familia en El Salvador que espera traer a Tijuana algún día.

Transmitimos el bautismo para que su familia y algunos amigos queridos en Albuquerque, Nuevo México que han sido muy influyentes en su camino, pudieran ver la culminación de sus oraciones y apoyo.  Ernesto eligió al Padre Jesse Esqueda, O.M.I. para ser su padrino de bautismo.

A pesar de todo, ella continua adelante

A veces los sufrimientos en una familia son mucho más grandes de lo que está en nuestras manos hacer.

Anselma es una mujer de 62 años que tiene tres hijos, José, María y Berenice que, según dice ella, Dios utiliza para demostrar su fuerza y su valor.  José tiene 24 años y es un joven con necesidades especiales.  Se pasa el día en su cama necesitando cuidados constantes; pañales, alimentación, baños, etc.  No sabe más que unas pocas palabras y siempre parece reclamar atención, pero carece de capacidad de concentración.   María, la otra hija se cree que tiene cáncer de mama.  María también tiene dos hijas que son sordomudas. En cambio, Berenice, tiene una hija, Joselin, que padece leucemia.  Nos han dicho que, la padece desde los últimos seis años, Joselin necesita donantes de sangre (uno al mes).

Aunque no podemos ofrecer una cura para estas situaciones, nosotros los oblatos hacemos lo que podemos para aligerar la carga a Anselma.  Ayudamos con los medicamentos, el transporte a las citas médicas, con alimentos y con pañales.  Nuestros estudiantes de medicina nos han acompañado para ayudar a evaluar lo que podemos hacer.

Anselma siempre pide nuestras oraciones y rezamos con ella.  A veces está tan cansada de la situación familiar que quiere rendirse.  Pero a pesar de todo, ella sigue adelante.

Joselin, la niña con leucemia nos dice que le gustaría ir a la escuela como las niñas normales.  Pero su madre dice que es demasiado frágil.  Joselin también nos cuenta que lo que más le gusta es que su madre le lea un cuento.  Está dotada de un sentido del oído del que carecen sus primas pequeñas.

Inspirados por Joselin, nos pusimos en contacto con algunos jóvenes de la parroquia para que donaran sangre y seis se ofrecieron a ayudar.  Estos jóvenes se levantaron muy temprano, dieron de su tiempo, perdieron un día de trabajo y su sueldo, pero sin dudarlo donaron sangre.