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Saint Peter Julian Eymard

St. Peter Julian Eymard

When the founder of the Missionary Oblates, St. Eugene De Mazenod, was canonized in 1995, most people assumed that he was the first member of the Missionary Oblates family to be so honored by the church. But 33 years earlier another former Oblate was canonized a saint, a man who credited De Mazenod and the Missionary Oblates with fostering his vocation to the priesthood.

Saint Peter Julian Eymard was born in France in 1811. At the time of his First Communion, he knew he wanted to be a priest, but his father disapproved. So the boy studied Latin on his own, with the encouragement of a Missionary Oblate priest, Fr. Touche.

The young man persisted in his calling to the priesthood and eventually entered the novitiate of the Missionary Oblates, an order of priests that was just a few years old at the time. Eymard was overjoyed and wrote the following about joining the Oblate family:

“I remember the day I entered the novitiate of the Oblates of Mary Immaculate as if it were yesterday. The founder, Fr. Eugene De Mazenod, was very sick and we prayed for his recovery…It was here that I learned to make the Eucharist the center of my life and I grew in deeper love of Jesus in the Eucharist.”

But Eymard’s time at the novitiate was short as his health failed and he was sent home to die. He recovered and with the help of Bp. De Mazneod was able to enter the diocesan seminary where he was ordained in 1834. A few  years later he joined the newly-formed Marist Congregation where he rose quickly to important posts in the society. He earned a reputation as an outstanding preacher of Eucharistic devotions, such as the Forty Hours.

Although he loved being part of the Marist community, Eymard felt called by God to establish his own community dedicated to promoting the glory and reign of Jesus through the Eucharist. In 1856 he was granted permission by Pope Pius IX to create the Congregation of the Blessed Sacrament.

One of the primary functions of the new congregation was to prepare people for First Communion, especially adults. Eymard viewed the Eucharist as Christ’s gift of self out of love for us. The congregation was not limited merely to the worship of the holy sacrament. Members were also actively reaching out to those who were estranged from the church and to evangelize them.

The early years of the congregation were difficult. There were times when the congregation was so poor that the priests and brothers had to receive food from a neighboring convent of sisters.

But through determination and perseverance the congregation began to take root. After Fr. Eymard died in 1868, the work of the congregation expanded prodigiously. Today there are nearly 1,000 members ministering in 29 countries on six continents.

In 1962 Pope John XXIII canonized Eymard at the end of the first session of the Second Vatican Council. Pope John Paul II would later establish August 2 as the feast day of St. Peter Julian Eymard, the Apostle of the Eucharist.

Saint Peter Julian Eymard

San Pedro Julián Eymard

Cuando el fundador de los misioneros Oblatos, San Eugenio De Mazenod, fue canonizado en 1995, la mayoría de la gente asumió que era el primer miembro de la familia de los misioneros Oblatos en ser honrado por la Iglesia.  Pero 33 años antes, otro antiguo oblato fue canonizado como santo, un hombre que atribuyó a De Mazenod y a los misioneros Oblatos el haber fomentado su vocación al sacerdocio.

San Pedro Julián Eymard nació en Francia en 1811.  En el momento de su primera comunión, sabía que quería ser sacerdote, pero su padre lo desaprobaba.  Así que el muchacho estudió latín por su cuenta, con el estímulo de un sacerdote misionero Oblato, el padre Touche.

El joven persiste en su vocación sacerdotal y acaba ingresando en el noviciado de los misioneros Oblatos, una orden sacerdotal que tenía entonces pocos años de existencia.  Eymard se alegró mucho y escribió lo siguiente sobre su ingreso en la familia Oblata:

“Recuerdo el día en que entré en el noviciado de los Oblatos de María Inmaculada como si fuera ayer.  El fundador, el P. Eugenio De Mazenod, estaba muy enfermo y rezamos por su recuperación… Fue aquí donde aprendí a hacer de la Eucaristía el centro de mi vida y crecí en un amor más profundo a Jesús en la Eucaristía”.

Pero la estancia de Eymard en el noviciado fue corta, ya que su salud se resintió y fue enviado a casa para morir.  Pero se recuperó y con la ayuda del obispo De Mazneod, pudo ingresar en el seminario diocesano, donde fue ordenado en 1834.  Unos años más tarde, ingresó en la recién creada congregación Marista, donde ascendió rápidamente a puestos importantes de la sociedad.  Se ganó la reputación de ser un destacado predicador de devociones eucarísticas, como las cuarenta horas.

Aunque le gustaba formar parte de la comunidad Marista, Eymard se sintió llamado por Dios a establecer su propia comunidad dedicada a promover la gloria y el Reino de Jesús a través de la Eucaristía. En 1856, el Papa Pío IX le concedió permiso para crear la congregación del Santísimo Sacramento.

Una de las principales funciones de la nueva congregación era preparar a las personas para la primera comunión, especialmente a los adultos.  Eymard consideraba la Eucaristía como un don de Cristo por amor a nosotros.  La congregación no se limitaba a la adoración del santo sacramento.  Los miembros también se acercaban activamente a los que estaban alejados de la Iglesia y los evangelizaban.

Los primeros años de la congregación fueron difíciles.  Hubo momentos en los que la congregación era tan pobre que los sacerdotes y los hermanos tenían que recibir comida de un convento vecino de hermanas.

Pero gracias a la determinación y la perseverancia, la congregación empezó a echar raíces.  Tras la muerte del padre Eymard en 1868, la labor de la congregación se expandió prodigiosamente.  Hoy en día hay casi 1,000 miembros que ejercen su ministerio en 29 países de seis continentes.

En 1962, el Papa Juan XXIII canonizó a Eymard al final de la primera sesión del Concilio Vaticano II.  Más tarde, el Papa Juan Pablo II instituyó el 2 de agosto como la fiesta de San Pedro Julián Eymard, el Apóstol de la Eucaristía.