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Where There’s A Will, There’s A Way

There are many different ways to remember the Missionary Oblates in your Will or estate plans. And there are many different types of people, just like you, who are committed to partnering with the Oblates to serve those most in need.

ADRIENNE PAGE didn’t have to look far to be inspired by the Missionary Oblates. Her older brother was Fr. Angelo Siani, O.M.I. a legendary Oblate missionary to Japan.

Father Siani arrived as a young Oblate in Japan in 1965, and would spend nearly all of his priestly life ministering there, including two terms as the Oblate Superior. Father Siani regularly wrote to family members about his experiences in Japan: “My nose is too big and my skin is the wrong color, but despite that I feel accepted and am very happy here. I’ve come to believe that what is important is to be faithful and be here until God decides to act.”

Adrienne is remembering the Oblates in her Will because of their missionary spirit, and as a tribute to her beloved brother who passed away in 2011.

KATHY PARKANS became a benefactor of the Missionary Oblates because of one fateful Sunday. Kathy was attending Mass at her parish in Montgomery, Texas when a visiting Oblate gave the homily for Mission Sunday.

“At the time we were looking for a charity to adopt and that homily was so impressive that we got hooked on the Oblates, and we have been with them for more than ten years,” said Kathy.

Initially, Kathy made the Oblates beneficiaries in her Will, but after consulting with her financial planner and an Oblates’ Gift Advisor, she discovered that it would be more advantageous for her to name the Oblates as the beneficiary of her I.R.A.

FOR CATHERINE FATH, the National Shrine of Our Lady of the Snows is what drew her to support the Missionary Oblates. Catherine and family members began making trips to the Shrine from their home in Florida in the 1970s. She developed a strong devotion to Our Lady of the Snows and became friends with Fr. Edwin Guild, O.M.I. the founder of the Shrine.

Catherine visited the Shrine for decades. When travel was no longer possible, she enjoyed sharing letters with Fr. John Madigan, O.M.I. when he ministered as the Oblate Chaplain Director at the Missionary Association.

Catherine passed away last year and blessed the Oblates by remembering them in her Will.

FOR LUCILLE JAMES, the Oblates have been an important part of her life for more than 60 years. Lucille had wandered from her faith as a young woman and she credits the Oblates for helping her come back to the Church. Lucille would receive mailings from the Oblates and those words assured her that she always had a home in the Catholic Church.

Lucille said she was amazed to learn how vast the Oblate ministries are around the world, and has always tried to send in small donations since the early 1960s. Additionally, she made the Oblates the beneficiary of her annuity. Lucille recently met with Fr. Louis Studer, O.M.I. the U.S. Provincial, who visited to thank her for six decades of support.

“I am so grateful for everything that happened to me and I appreciate how the Oblates have kept remembering me in their prayers for so many years,” said Lucille. “I can’t think of anything better than to be able to help the poor by supporting the Missionary Oblates.”

Donde hay un testamento, existe un

Con alegría compartimos los testimonios de algunas de nuestras benefactoras:

Adrienne Page no tuvo que buscar mucho para inspirarse en los misioneros Oblatos, como benefactora.  Su hermano mayor era el P. Angelo Siani, O.M.I., un legendario misionero Oblato en el Japón.

El Padre Siani llegó como joven Oblato a Japón en 1965, y pasaría casi toda su vida sacerdotal ejerciendo su ministerio allí, incluyendo dos mandatos como superior Oblato.  El Padre Siani, escribía regularmente a sus familiares sobre sus experiencias en Japón:  “Mi nariz es demasiado grande y mi piel es del color equivocado, pero a pesar de eso me siento aceptado y soy muy feliz aquí.  He llegado a creer que lo importante es ser fiel y estar aquí hasta que Dios decida actuar”.

Adrienne incluyo a los Oblatos en su testamento por su espíritu misionero y como homenaje a su querido hermano fallecido en 2011.

Kathy Parkans se convirtió en benefactora de los misioneros Oblatos gracias a un maravilloso domingo.  Kathy asistía a la misa en su parroquia de Montgomery, Texas, cuando un Oblato visitante pronunció la homilía del domingo mundial de las misiones. “En ese momento estábamos buscando una organización benéfica que adoptar y esa homilía fue tan impresionante que nos unimos a los Oblatos y hemos estado con ellos durante más de diez años”, dijo Kathy.

Inicialmente, Kathy, puso a los Oblatos como beneficiarios en su testamento, pero después de consultar con su planificador financiero y un asesor de donaciones de los Oblatos, descubrió que sería más favorable nombrar a los Oblatos como beneficiarios de su I.R.A.

Para Catherine Fath, el Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Nieves es lo que la llevó a apoyar a los misioneros Oblatos.  Catherine y los miembros de su familia comenzaron a hacer viajes al Santuario desde su casa en Florida en los años 70.  Desarrolló una fuerte devoción por Nuestra Señora de las Nieves y se hizo amiga del P. Edwin Guild, O.M.I., fundador del Santuario.

Catherine visitó el Santuario durante décadas.  Cuando ya no era posible viajar, disfrutaba compartiendo cartas con el P. John Madigan, O.M.I. cuando éste ejercía de director de capellanes Oblatos en la asociación misionera.

Catherine falleció el año pasado y bendijo a los Oblatos al recordarlos en su testamento.

Para Lucille James, los Oblatos han sido una parte importante de su vida durante más de 60 años.  Lucille se había alejado de su fe cuando era joven y atribuye a los Oblatos el haberla ayudado a volver a la Iglesia.  Lucille recibía cartas de los Oblatos y esas palabras le aseguraban que siempre tendría un hogar en la Iglesia Católica.

Lucille dijo que se sorprendió al saber la amplitud de los ministerios Oblatos en todo el mundo, y siempre ha tratado de enviar pequeñas donaciones desde principios de los años sesenta.  Además, hizo que los Oblatos fueran los beneficiarios de su anualidad caritativa.  Lucille se reunió recientemente con el P. Louis Studer, O.M.I., Provincial de los Estados Unidos, quien la visitó para agradecerle sus seis décadas de apoyo.

“Estoy muy agradecida por todo lo que me ha pasado y aprecio cómo los Oblatos se han acordado de mí en sus oraciones durante tantos años”, dijo Lucille.  “No se me ocurrió nada mejor que poder ayudar a los pobres apoyando a los misioneros Oblatos”.