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Bro. Gus Cote, O.M.I.

An Oblate Life Full of Surprises

For Bro. Gus Cote, O.M.I. life as a Missionary Oblate has been magical.

Brother Gus is an amateur magician who spent years using slight of hands to explain the Catholic faith to thousands of children.

“I still run into people who say they remember attending one of my magic shows when they were a kid,” said Bro. Gus, age 89.  “But more importantly they remember the message behind the magic.”

Brother Gus admits that he has been a trickster ever since he was a boy growing up in Lowell, Massachusetts.  He was practically born into the Oblate parish of St. Jean Baptiste where in grade school he began serving Mass and even answered the door as an unofficial receptionist at the parish office.

“I have been working for the Oblates my entire life and I’m still waiting for my first paycheck,” jokes Bro. Gus.

The Cote family was very active in the parish.  Dad was President of the Holy Name Society and mom was a member of the Ladies of St. Anne Sodality.  The family faced financial hardships and for two years Bro. Gus lived in an orphanage.  In the eighth grade, he entered the Oblates’ minor seminary and took his vows as an Oblate brother in 1956.

Brother Gus spent most of his ministries working in Oblate retreat houses, taking care of maintenance issues as well as helping out with a variety of retreats and spiritual programs.  It was at the retreat houses that Bro. Gus started doing magic shows for young people.

At first the magic shows were pretty simple, a couple of card tricks and illusions.  Over time it grew into a more professional act with props and even a disappearing rabbit.  As word of Bro. Gus’ magic shows spread, pastors at parishes began to call him to perform at their churches.

“God is full of surprises and that was the overall message that I wanted the kids to learn through my magic shows,” said Bro. Gus.

When Bro. Gus got older, physical limitations made it harder for him to perform his tricks.  He retired his magic act and began making magic in the lives of the very poor in Haiti and other Latin American countries.  For about 15 years, Bro. Gus coordinated the Oblates’ Mission Office in Lowell where he corresponded with Oblates in the mission fields and helped them with raising money and obtaining goods that were then shipped overseas to help the poorest of the poor.

Today Bro. Gus lives at the Oblate Residence in Tewksbury, Massachusetts for elder and infirmed Oblates.  His mobility is limited, but he still is able to minister primarily through the power of prayer.

Every morning when Bro. Gus makes his bed, he places his Oblate Cross on his pillow, a ritual that he began more than 60 years ago.  To some people Bro. Gus’ cross might appear to be less impressive, but not to him.

When Bro. Gus received his cross, brothers received smaller crosses than priests.  When that practice ended, Bro. Gus was offered a full-size Oblate Cross.  But he declined the offer, having grown too attached to his smaller cross.

Brother Gus places his cross in the middle of his pillow and then uses the cord to form a heart around the crucifix.  It’s a simple way for him to display his faith and his Oblate brotherhood, and there is nothing tricky about it.

Bro. Gus Cote, O.M.I.

Una Vida Oblata Llena de Sorpresas

Para el Hno. Gus Cote, O.M.I. su vida como Misionero Oblato ha sido mágica.

Como mago amateur, el Hermano Gus utilizó por muchos años el movimiento de sus manos para explicar la religión católica a miles de niños.

“Aun me encuentro a personas que dicen recordar haber asistido a uno de mis shows de magia cuando eran niños”, dijo el Hno. Gus, de 89 años de edad.  “Pero lo más importante es que recuerden el mensaje detrás de la magia.”

El Hermano Gus recuerda haber hecho trucos desde niño en su natal Lowell, Massachusetts.  Prácticamente nació en la parroquia Oblata de San Juan Bautista, donde fue acólito en la primaria e incluso era recepcionista no oficial en la oficina parroquial.

“He trabajado para los Oblatos toda mi vida y todavía estoy esperando mi primer cheque de paga”, bromea el Hno. Gus.

La familia Cote era muy activa en la parroquia. Su papá era Presidente de la Sociedad del Santo Nombre y su mamá era miembro de la Hermandad de Damas de Santa Ana.  La familia atravesó dificultades financieras y el Hno. Gus vivió en un orfanato por dos años. En el octavo grado, ingresó al seminario menor de los Oblatos y tomó sus votos como Oblato Hermano en 1956.  

El Hermano Gus trabajó casi todo el tiempo en casas de retiro de los Oblatos, encargándose del mantenimiento y ayudando en una variedad de retiros y programas espirituales.  Fue en las casas de retiro donde el Hno. Gus comenzó a realizar shows de magia para los jóvenes.

Al principio los shows eran sencillos: un par de trucos de naipes e ilusiones. Con el tiempo pasó a ser un acto más profesional con utilería e incluso la desaparición de un conejo.  Al extenderse los comentarios sobre los shows de magia del Hno. Gus, los pastores de las parroquias comenzaron a invitarlo a sus iglesias.

“Dios está lleno de sorpresas y ese fue el mensaje principal que quise que los niños aprendieran a través de mis shows de magia”, comentó el Hno. Gus.

Con la edad, el Hno. Gus comenzó a tener limitaciones físicas, dificultándole continuar con los trucos. Tras guardar su acto, comenzó a hacer magia en las vidas de los más pobres en Haití y otros países de América Latina.  Por casi 15 años el Hno. Gus coordinó la Oficina de Misión de los Oblatos en Lowell, manteniendo correspondencia con los Oblatos en las misiones y ayudándoles a recaudar fondos y artículos que luego les eran enviados para los más pobres de los pobres.

Actualmente el Hno. Gus vive en la Residencia Oblata en Tewksbury, Massachusetts para los Oblatos mayores.  Aunque su movilidad es limitada, aun puede trabajar a través del poder de la oración.

Todas las mañanas el Hno. Gus hace su cama y coloca su Cruz Oblata sobre la almohada, un ritual que comenzó hace más de 60 años. Tal vez a algunas personas la cruz del Hno. Gus pueda parecerles menos impresionante, pero no a él. 

Cuando el Hno. Gus recibió su cruz, los Hermanos recibían cruces más pequeñas que los sacerdotes. Al cambiar la costumbre, ofrecieron al Hno. una Cruz Oblata más grande, pero declinó el ofrecimiento, pues se había apegado mucho a su cruz más pequeña.

El Hno. Gus coloca su cruz en el centro de la almohada y con el cordón forma un corazón alrededor del crucifijo. Para él es una forma sencilla de mostrar su fe y su hermandad a los Oblatos, y no hay ningún truco en ello.