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Etienne KabembaAlways Different and Always Unique

Etienne Kabemba is at the start of his journey as a Missionary Oblate. But he has probably already traveled to more countries than any other Missionary Oblate in the world.

Etienne has visited 92 countries and 686 cities in an adventurous life that has landed him today at the Oblate novitiate in Godfrey, Illinois.

“I have been blessed to experience so many cultures during my adult life,” said Etienne, age 46. “But now it is time for me to get back to my first desire, and that is to become a priest.”

Etienne began thinking about becoming a priest while growing up in the Democratic Republic of Congo. His mom had considered the idea of becoming a nun when she was young, but her family objected because she was the oldest child and needed to take care of her younger siblings.

Etienne’s father is Protestant but was fine with his children being raised Catholic. His father even taught Etienne how to say the rosary.

It was in Congo that Etienne first met the Oblates. He spent a couple of years at the Oblate pre-novitiate there but decided that it was just not the right time for him to commit to religious life. So he spent about 15 years traveling around the world to experience an abundance of lifestyles and cultures.

Etienne would work a variety of jobs such as washing dishes in order to fund his travels. In 2002 his adventures took him to Canada where he would earn a nursing degree and spent 15 years working in hospitals in Montreal.

Etienne says that caring for people is part of his personality and that the Oblate charism of reaching out to the most abandoned appeals to that part of himself. He eventually began to reconnect with the Oblates in Canada. He entered the pre-novitiate program in Canada and last year joined the Oblate novitiate community in Godfrey, Illinois.

Etienne is one of five novices spending a year in Godfrey discerning their calling to Oblate life. The novice class is truly international. Joining Etienne is an American who was born in Venezuela and three young novices from the African nation of Zambia.

As the senior member of the novitiate class, Etienne is able to help the younger novices deal with the culture shock of coming to the Midwestern United States from Africa.

If everything goes as planned, Etienne will be ordained an Oblate priest in about six years. He will then receive his first assignment from his Provincial. He might be assigned to Canada, the United States, Congo or one of about 65 other countries where the Oblates minister.

For someone who has visited 92 countries, finding a place to call home in the Oblate world won’t be a problem.

“My travel has allowed me to adapt to a lot of different places and environments,” said Etienne. “Every place I have been has been different and unique and that is what I expect my life as an Oblate to be, always different and always unique.”

Etienne Kabemba

Siempre Diferente y Siempre Único

Etienne Kabemba está al comienzo de su camino como Misionero Oblato, pero probablemente ya ha estado en más países que cualquiera de los demás Misioneros Oblatos en el mundo.

Etienne ha visitado 92 países y 686 ciudades en una vida de aventura que ahora le llevó al noviciado Oblato en Godfrey, Illinois.

“He tenido la bendición de ver muchas culturas en mi vida adulta”, dijo Etienne, de 46 años de edad.  “pero es hora de que vuelva a mi primer deseo, que fue el de ser sacerdote”.

Cuando crecía en la República Democrática del Congo, Etienne comenzó a pensar en ser sacerdote. Cuando joven, su mamá había considerado la idea de ser religiosa, pero su familia lo objetó, pues siendo la mayor de los hijos necesitaba cuidar a los más pequeños.

El padre de Etienne es Protestante, pero estuvo de acuerdo en que sus hijos fueran educados como católicos, e incluso enseñó a Etienne a rezar el rosario.

Etienne conoció a los Oblatos en el Congo y pasó un par de años en el noviciado, pero decidió que no era hora de comprometerse a la vida religiosa.  Así, pasó cerca de 15 años viajando por todo el mundo para conocer muchos estilos de vida y culturas.

En sus viajes Etienne lavaba platos para sobrevivir y seguir viajando. En 2002 la aventura le llevó a Canadá donde estudió enfermería y trabajó 15 años en hospitales de Montreal.

Según comenta Etienne, cuidar a las personas es parte de su personalidad y el carisma Oblato de estar con los más abandonados atrae esa parte en él.  Mientras estuvo en Canadá, eventualmente volvió a estar en contacto con los Oblatos e ingresó al programa de pre-noviciado en el país y desde el año pasado está en la comunidad del noviciado de los Oblatos en Godfrey, Illinois.

Etienne es uno de los cinco novicios que están por un año en Godfrey discerniendo su llamado a la vida Oblata y es un grupo realmente internacional, pues además de Etienne hay alguien de Estados Unidos nacido en Venezuela y tres jóvenes novicios de Zambia.

Siendo el mayor del grupo de novicios, Etienne puede ayudar a los más jóvenes con la adaptación cultural a quienes vienen del Medio Oeste de los Estados Unidos y de África.

Si todo va según lo planeado, Etienne será ordenado sacerdote Oblato en cerca de seis años y el Provincial le dará su primera asignación, que podría ser a Canadá, los Estados Unidos, el Congo o alguno de los casi 65 demás países donde trabajan los Oblatos.

Para alguien que ha estado en 92 países, encontrar un lugar que llamar hogar en el mundo Oblato no será problema.

“Mis viajes me permitieron adaptarme a muchos lugares y ambientes diferentes”, comentó Etienne.  “Cada lugar donde he estado ha sido diferente y único, como lo que espero que sea mi vida como Oblato, siempre diferente y siempre única”.