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FR. COSMAS KITHNJI KUBAI, O.M.I.Being A Missionary In Small Ways

BY FR. COSMAS KITHNJI KUBAI, O.M.I.

Father Cosmas Kithnji Kubai, O.M.I. ministers today in his native Kenya. He was ordained an Oblate priest in September 2019 after completing six years of studies at Oblate School of Theology in San Antonio, Texas. Father Cosmas is grateful to the Oblates and their benefactors in the United States for their immense contributions to his goal of becoming a priest.

Recently a Religious Sister phoned me to inquire if I could spare some time to anoint and give Communion to the father of one of their Sisters. She said, “We’ve been looking for a priest, and preferably one who could speak his language, but no one is available.”

After I accepted, they describe to me the situation of the family.

The man has been living in the city with his son, receiving treatment for a terminal illness. He must take expensive medicine, and he visits a clinic nearly every week to see a specialist. The son had to quit his regular low-income job to get time to take his father to the clinic. He now runs a small shop for which he pays rent for his family, his children’s education and his father’s treatment.

After hearing the story, I told the Sister: “As missionaries, we are there for the people, and when you are struggling, we will reach out to you. After all, this man has freely given his daughter to serve the Church as a Sister. I feel sorry for him because he lacks the Sacraments, and even sadder knowing that a Sister who serves God’s people spiritually every day has no one to serve her dad spiritually.”

We set aside one Sunday afternoon and went to visit her father. I heard his Confession, administered the sacrament of the Anointing of the Sick, and gave him Holy Communion.

Since then, I have gone to visit him several times. Whenever we visit, we link up with the daughter who is working in a distant part of the country. She never forgets to express her gratitude to me and her fellow Sisters of her congregation.

The closeness and the bond of these nuns touched me deeply. They make sure that this father of one of their own receives the spiritual care he needs. We should always strive to care for those who we minister to in this way.

Once when we visited this elderly man he said: “When I look at you I see the sacrifices I have made in my life were not in vain.” He mentioned how he struggled to educate his children. He then said, “God has blessed me with a Sister in my family and, through her, I now have all of you as my children too.”

I saw in him a very grateful and contented man. What a grace it is to reach that stage of life with a sense of contentment and achievement! He does not have many material riches to show, but he is a joyful and grateful man.

 

 

FR. COSMAS KITHNJI KUBAI, O.M.I.

Ser Misionero en Formas Sencillas

El Padre Cosmas Kithnji Kubai, O.M.I. trabaja actualmente en Kenia, su país.  Tras seis años de estudios en la Facultad Oblata de Teología en San Antonio, Texas, fue ordenado sacerdote Oblato en septiembre de 2019 y está agradecido con sus hermanos Oblatos y los benefactores en los Estados Unidos por su gran apoyo para alcanzar la meta de convertirse en sacerdote.

Hace poco una Hermana Religiosa me llamó preguntando si podría llevar la Comunión al padre de una de sus Hermanas, diciendo “hemos estado buscando un sacerdote, de preferencia alguien que hable su idioma, pero no hay nadie disponible”.

Después de aceptar, me describieron la situación de la familia:

El señor vivía en la ciudad con su hijo y había estado recibiendo tratamiento para una enfermedad

terminal. Toma medicamentos costosos y debe ir a ver a un especialista casi cada semana. Su hijo tuvo que renunciar a su trabajo de baja remuneración para tener tiempo para llevar a su padre a la clínica y ahora trabaja en una pequeña tienda, de la que paga la renta de su familia, la educación de sus hijos y el tratamiento de su padre.

Al escuchar la historia, le dije a la Hermana: “como misioneros, apoyamos a las personas y cuando se encuentran en necesidad, les ayudamos.  Después de todo, el señor había otorgado su hija al servicio de la Iglesia como Hermana. Siento pena por él porque no tiene los Sacramentos e incluso aun más, sabiendo que una Hermana que sirve a diario a la gente de Dios espiritualmente, no hay quien se encargue de su padre en la misma forma”.

Agendamos una tarde de domingo y fui a visitar a su padre. Escuché su Confesión, le administré el  sacramento de Unción de los Enfermos y le di la Santa Comunión.

A partir de entonces lo he visitado varias veces y en cada ocasión nos conectamos con la hija que trabaja en un lugar distante del país.  Nunca deja de agradecerme a mi y a las Hermanas de su congregación.

La cercanía y la unión de las hermanas me conmovió profundamente, pues se aseguran de que el padre de una de ellas reciba el cuidado espiritual que necesita.  Siempre deberíamos buscar cuidar de esa forma a las personas con las que trabajamos.

Una de las veces que lo visité, me dijo: “cuando lo veo recuerdo que no fueron en vano los sacrificios que he hecho en mi vida” y me relató cómo luchó para que sus hijos tuvieran educación. Luego dijo “Dios me bendijo con una Hermana en mi familia y a través de ella, ahora tengo a todos ustedes también como mis hijos”.

En esta etapa de su vida le noto agradecido y conforme. ¡Qué gracia llegar así, con un sentido de logro y satisfacción! Aunque no tiene muchas posesiones materiales, es un hombre alegre y agradecido.