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Holding on to God makes everything possible

My name is David Rizo and I am 30 years old and just graduated as a psychologist. I am writing this letter to thank the Missionary Oblates and the various donors.

I always dreamt of becoming a professional. I would see professionals in movies with big houses, large staircases and flat-screen T.V.s. But this seemed out of reach, given that often I did not eat for days or slept where the raindrops hit my face.

I wanted to be part of a family where my father would teach me to do things. My father died when I was five. I never met him because he was in prison when I was born, and that is where he died.

As a teenager I was a gang member because I thought it was my destiny to be like my father. I wanted people to fear me, wanted to belong and wanted to be protected. At a SEARCH retreat coordinated by the Oblates my heart was changed. I had always been Catholic, but never took it seriously until that moment. That is when I decided to quit the gangs. That change during the SEARCH retreat probably saved my life or at least kept me out of prison.

I have learned that you can forgive even people who are not here. I yelled and cried out to my father for not being there. I needed that to begin to become free from the anger and sadness. I could finally really rest for the first time.

A few years later, the Oblates started a new scholarship program at the Tijuana mission, matching donors to students. I wanted to apply to a university. My family said it was a waste of time and money that they didn’t have. But an Oblate priest believed in me and encouraged me to apply.

Since then, I have met incredible people that believed in me without even knowing who I was, and yet were willing to donate money for my studies. That felt weird at first because nothing like that had ever happened, not even in my family. The world is so much bigger than my neighborhood.

In my family of six siblings, I am the youngest and the first to even go to high school. Now they and my mom are all proud of me. However, I will never forget the Oblate family who was the first to believe in me, and now thanks to that, I believe in myself.

I want people to overcome their challenges. Father Jesse Esqueda, O.M.I. always says that 80% of one’s problems can be solved by just having the right attitude. Now, I want to have an influence in my community. Studying psychology has given me the tools to start. There is a lot of work to do but holding on to God makes everything possible.

I have been blessed, and I promise to pay it forward. Now that I have graduated, I am doing that already through the parish’s social outreach
program and all the families that they help. Thank you to the many people who have helped make this dream possible. And a special thanks to the Oblates of Mary Immaculate.

David Rizo

 

Aferrarse a Dios Hace todo posible

“Soy David Rizo, tengo 30 años de edad y acabo de graduarme como psicólogo. Escribo esta carta para agradecer a los Misioneros Oblatos y a sus muchos benefactores.

Mi sueño siempre fue ser profesionista como los que veía en las películas, con hermosas casas de grandes escaleras y pantallas planas, aunque parecía lejos de ser alcanzado, pues a menudo no tenía qué comer por varios días o dormía con lluvia cayendo sobre mi rostro.

Deseaba pertenecer a una familia en la que mi padre me enseñara a hacer cosas, pero él murió cuando yo tenía cinco años. Nunca lo conocí porque estaba en prisión cuando nací y ahí fue donde murió.

Cuando era adolescente estuve en una pandilla, pues pensaba que mi destino era ser como mi padre. Quería que la gente me temiera, quería ser parte de algo y estar protegido. Un retiro SEARCH coordinado por los Oblatos cambió mi forma de pensar. Siempre había sido católico, aunque nunca lo tomé en serio, hasta ese momento. Ahí fue cuando decidí dejar la pandilla y ese retiro SEARCH probablemente salvó mi vida, o al menos me alejó de ir a prisión.

He aprendido que podemos perdonar a las personas, incluso a los que no están. Le grité y lloré porque mi padre no estuvo conmigo.  Fue algo necesario para comenzar a liberarme de la ira y la tristeza y al fin pude descansar realmente por primera vez.

Algunos años después los Oblatos comenzaron un nuevo programa de becas en la misión de Tijuana, enlazando a los benefactores con estudiantes. Quería ingresar a la universidad pero mi familia me dijo que sería una pérdida de tiempo y dinero, que no tenían. Un sacerdote Oblato creyó en mí y me alentó a solicitar el ingreso.

Desde entonces he conocido gente increíble que creyó en mí aun sin saber quién era y estuvieron dispuestos a donar el costo de mis estudios. Al principio me sentía extraño porque nunca me había sucedido nada parecido, ni siquiera con mi familia. El mundo es mucho más grande que mi vecindario.

En mi familia somos seis hermanos. Soy el menor y fui el primero en ir a la preparatoria. Ahora todos ellos y mi mamá están orgullosos de mi y nunca olvidaré a la familia Oblata que fue quien primero creyó en mí y ahora, gracias a ello, también creo en mí.

Deseo que la gente supere sus desafíos. El Padre Jesse Esqueda, O.M.I. dice siempre que el 80% de los problemas se pueden solucionar con solo tener la actitud correcta y ahora quiero beneficiar a mi comunidad. Estudiar psicología me dio las herramientas para comenzar y aunque hay mucho por hacer, aferrarse a Dios hace todo posible.

He sido bendecido y prometo que devolveré el favor. Ahora que me gradué ya estoy comenzando a hacerlo a través del programa social de la parroquia en la que se ayuda a tantas familias. Agradezco sinceramente a todas las personas que me ayudaron a que mi sueño fuera posible.

Y mi agradecimiento especial a los Oblatos de María Inmaculada”.

David Rizo