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Brother Tom Ruhmann, O.M.I.The Enriching Life of Brother Tom

Brother Tom Ruhmann, O.M.I. recently celebrated his 50th Anniversary as a Missionary Oblate brother. Over that time, he has remained committed to a simple yet important philosophy: “My life is being enriched because I am able to enrich the lives of others.”

Brother Tom’s journey of enriching lives as an Oblate began in an unusual way. He grew up in the rural, southern Illinois town of Hecker with five brothers and three sisters. In the eighth grade he decided he wanted to attend a prep seminary and inquired about enrolling at the one affiliated with the Diocese of Belleville.

Unfortunately, the Belleville Diocese had already accepted their allotment of students for that year at St. Henry’s Seminary. So, the Vocation Director suggested he go there with the Oblates for a year and then he could transfer to the diocese the next year.

Those plans went by the wayside when Bro. Tom enrolled at St. Henry’s. He immediately felt at home, and when it was time to transfer to the diocese, he said no thanks.

“I was attracted to the Oblates because of their strong emphasis on community living,” says Bro. Tom. “It is very important to me to be able to share ideas, energy and talents in order to respond to the needs of the ministry you are called to.”

Brother Tom made his first vows as an Oblate in 1970. Since then, he has worked throughout the Midwest in formation ministries, at retreat houses, parishes and leading an Oblate ministry providing spiritual enrichment to people with disabilities.

Brother Tom’s work in formation included assignments at an Oblate minor seminary in Carthage, Missouri the Oblate novitiate in Godfrey, Illinois and with pre-novices in Omaha, Nebraska. While in Omaha, Bro. Tom earned a Master’s in Christian Spirituality from Creighton University.

Parish ministries took Bro. Tom to some of the more isolated missions of the Oblates in the United States. Growing up in a small farming community, Bro. Tom felt at home in the slower, more personal missionary work.

In Orr, Minnesota he ministered at parishes in a town of just 800 people. In International Falls, Minnesota he wasn’t bothered by temperatures that would sometimes dip to 40 below zero. In Sisseton, South Dakota he ministered for three years on a Native American reservation. The nearest McDonald’s was 60 miles away.

In 2005 Bro. Tom became the National Director of the Victorious Missionaries, an organization founded by the Oblates to provide spiritual support for persons with disabilities. The VMs are based at the National Shrine of Our Lady of the Snows where Bro. Tom’s office has been for the past 17 years.

“Nurturing one’s spirituality is an important dimension in anyone’s life – whether you have a disability or not,” says Bro. Tom. “Everyone’s spirituality is built on the relationships that we have with God and with the people who are part of our lives.”

The VMs have six chapters throughout the United States. They meet regularly for spiritual growth, renewal and fellowships. Members also take part in retreats and are called to a personal ministry of prayer and service.

“We are all called to develop our relationships with God and others,” said Bro. Tom. “These relationships help us grow as persons and in our awareness that we are all beloved children of God.”

For more than 50 years, Bro. Tom has made countless people realize that they are beloved children of God. He has been, and continues to be, a missionary of the Spirit. Brother Tom has lived an enriched life, while enriching the lives of others.

 

Brother Tom Ruhmann, O.M.I.

La Enriquecedora Vida del Hermano Tom

No hace mucho el Hermano Tom Ruhmann, O.M.I. celebró su 50 Aniversario como Misionero Oblato Hermano. Durante todo ese tiempo estuvo comprometido a una filosofía sencilla aunque importante: “Mi vida se enriquece al poder enriquecer la vida de los demás”.

El camino del Hermano Tom para enriquecer vidas como Oblato comenzó de forma inusual.  Creció en Hecker, un pueblo rural al sur de Illinois junto a cinco hermanos y tres hermanas. En el octavo grado decidió que quería ir a un seminario preparatoria y preguntó sobre ingresar a uno afiliado a la Diócesis de Belleville.

Desafortunadamente la Diócesis de Belleville ya había cubierto el cupo de estudiantes para ese año en el Seminario San Enrique, así que el Director Vocacional le sugirió ir con los Oblatos por un año y luego podría transferirse a la diócesis al año siguiente.

El plan cambió cuando el Hno. Tom ingresó a San Enrique, pues de inmediato se sintió en casa y cuando llegó el momento de ir a la diócesis, les dio las gracias.

“De los Oblatos me atrajo su énfasis en la vida comunitaria”, dijo el Hno. Tom. “Para mí es importante poder compartir ideas, fuerza y talento para poder responder a las necesidades del ministerio al que eres llamado”.

El Hermano Tom hizo sus primeros votos como Oblato en 1970 y desde entonces ha trabajado en ministerios de formación por todo el Medio Oeste, en casas de retiro, parroquias y dirigiendo el ministerio Oblato de enriquecer el espíritu de las personas con discapacidad.

En su trabajo en formación, el Hermano Tom estuvo en los programas Oblatos del seminario menor en Carthage, Missouri, el noviciado en Godfrey, Illinois y con los pre-novicios en Omaha, Nebraska.  Durante su estancia en Omaha, el Hno. Tom obtuvo una Maestría en Espiritualidad Cristiana en la Universidad Creighton.

En cuanto a ministerios parroquiales, el Hno. Tom estuvo en algunas de las misiones más aisladas de los Oblatos en los Estados Unidos, donde se sintió en casa, pues creció en una pequeña comunidad agrícola y el trabajo en esos lugares fue menos atareado y más personal.

En Orr, Minnesota trabajó en parroquias en un poblado de solo 800 personas. En International Falls, Minnesota no le molestaba la temperatura que a veces era de 40° bajo cero. En Sisseton, Dakota del Sur, trabajó por tres años en una reservación de Nativos Americanos. El McDonald’s más cercano estaba a más de 80 kilómetros.

En 2005 el Hno. Tom se convirtió en Director Nacional de los Misioneros Victoriosos, una organización fundada por los Oblatos para dar ayuda espiritual a las personas con discapacidades. La base de los MV está en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Nieves, donde se encuentra la oficina del Hno. Tom desde hace 17 años.

“Una dimensión importante en la espiritualidad de cualquier persona es enriquecerla, tengas o no alguna discapacidad”, comentó el Hno. Tom.  “La espiritualidad de todos se basa en las relaciones que tenemos con Dios y con las personas que forman parte de nuestra vida”.

Los MV cuentan con seis capítulos en todo Estados Unidos y se reúnen en forma periódica para crecimiento espiritual, renovación y asociaciones.  Los miembros participan también en retiros y son llamados a un ministerio personal de oración y servicio.

“Somos llamados a desarrollar nuestra relación con Dios y con los demás”, dijo el Hno. Tom.  “Esas relaciones nos permiten crecer como personas y en nuestra conciencia de que todos somos los hijos amados de Dios”.

Por más de 50 años el Hno. Tom ha  logrado que innumerables personas tomen conciencia de ser los amados hijos de Dios y ha sido y sigue siendo un misionero del Espíritu. El Hno. Tom ha tenido una vida rica y enriquecido las vidas de muchos otros.