Nuestra Senora de Guadalupe

Me da mucho gusto llegar hoy a su hogar con una buena noticia: he conseguido un precioso rosario con la imagen de Nuestra Señora deGuadalupe y quiero regalárselo a usted.

En cuanto reciba su contestación a esta carta se lo enviaré. Quiero que reciba el amor y el consuelo que María Santísima ha pr ometido a quienes acudan a Ella con fe y confianza.

Ante las consecuencias que todos estamos sufriendo con el Covid-19, es muy consolador escuchar las palabras maternales que Santa María de Guadalupe dirigió en el Tepeyac a Juan Diego cuando estaba angustiado por la grave enfermedad de su tío Juan Bernardino: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que no es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón… ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has de menester?”

Y para que experimenten usted y su querida familia el amor y la compasión de Santa María de Guadalupe, voy a ofrecer por ustedes:

  • Una novena de Misas en la Gruta de Lourdes/Tepeyac de San Antonio, comenzando el 12 de diciembre con el canto de las Mañanitas.
  • Una novena de Misas en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Nieves, en Belleville, IL, que dirigimos los misioneros oblatos.

rosario de guadalupe Escriba en la hoja adjunta, por favor, sus intenciones y necesidades personales y familiares para presentarlas a Nuestra Señora de Guadalupe y recordarlas en oración a lo largo de las novenas de Misas.

Si en este momento le inspira Nuestra Madre Santísima de Guadalupe enviarme su generosa ofrenda de lo que usted buenamente pueda, se lo agradeceré de todo corazón porque será de gran ayuda para mis hermanos misioneros oblatos y los pobres más abandonados de sus misiones.

Al enviarme su generoso donativo, piense que usted se coloca al lado de nuestros misioneros oblatos de Tijuana, México, de Zambia, África, de Estados Unidos y de otras partes del mundo para decir a los pobres que Nuestra Señora de Guadalupe nunca los abandona porque Ella es una madre llena de amor y compasión. Y se lo agradecen a usted de todo corazón.

Cuando tenga que enfrentarse a una enfermedad o las enfermedades serias de sus seres queridos, piense en las palabras tan consoladoras que Santa María de Guadalupe dirigió a Juan Diego en el cerro del Tepeyac cuando su tío sufría una enfermedad muy grave: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad… ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”

¡Nada tan consolador como escuchar estas palabras de labios de nuestra Madre Santísima de Guadalupe! Ella está a nuestro lado cuando estemos necesitados de sanación.

Y con la confianza que nos dan estas palabras de Santa María de Guadalupe, escriba sus intenciones y necesidades en la hoja adjunta. Y no se olvide de escribir su nombre y los nombres de sus seres queridos.

Vamos a pedir juntos a la Morenita del Tepeyac que interceda ante su Hijo Jesús por todas las víctimas de la violencia y de la guerra. Y le rogamos que ofrezca todo su amor y compasión a quienes han perdido algún ser querido por el Covid-19.

Mis hermanos misioneros oblatos se unen a mí en oración para que Dios y Santa María de Guadalupe recompensen su gran generosidad con ellos y sus pobres.

Que Dios colme su vida de bendiciones y le conceda su paz.

En Cristo Jesús y María Inmaculada,
Padre David P. Uribe, OMI
Director Oblato

P.D. Por favor, envíeme lo antes posible sus intenciones y necesidades para recordarlas en las novenas de Misas que ofreceremos por usted en la Gruta de Lourdes/Tepeyac de San Antonio y en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Nieves. ¡Mil gracias por su generoso donativo para nuestras misiones oblatas!

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