Oblates Minister to War Refugees In Cameroon

Brother Ernest Mbemba, OMI is the chariman of the Missionary Oblates' Justice, Peace and Integrity of Creation program in Cameroon. Brother Ernest Mbemba, O.M.I. is the chairman of the Missionary Oblates’ Justice, Peace and Integrity of Creation program in Cameroon.  Here he describes his ministry with poor war refugees:

Pikba is a village of war refugees situated near Poli.  The village is part of our parish territory.  Because of the lack of roads, access to this village is possible only by motorcycle, a situation even more complicated during the rainy season.
In early 2014 the war refugees (Cameroonians) from the Nigerian border in far North Cameroon were forced to leave their villages because of the terrorist incursions of the Islamist sect Boko Haram.  Almost all their homes were burned and their property looted.  Many have lost family members.  They came to live in this village where the Lamido (Muslim chief), the town chieftain, gave them a small piece
of land.

It is this community of displaced people that I visit, to share their difficulties, to ensure a comforting presence and together find solutions to improve their living conditions as war refugees.  It is a community that lacks everything: school, a health center, arable land and drinking water.  In addition, many of its members do not have official documents (birth certificates and a national identity card).  I have already made several approaches to the local administrative and municipal authorities.  For some of these refugees we are beginning to find solutions.

Oblates minister to war refugees in Cameroon And now about the school.  After some inquiries I was able to obtain official recognition of a school that had been established in our area.  It has been operating since the beginning of the school year.  Thus, the 300 or so children of school age (a constantly increasing number), can finally go to school.  However, we are faced with a lack of personnel.  I contacted two teachers, young parishioners who had finished at the teacher training school and they have agreed to work with the director, the only teacher that headquarters had sent.  With the support of the Oblates, three wooden and straw shelters that will serve as classrooms have already been built.

For water, the refugees get their supply in ponds where they compete with the domestic animals.  Consequently, there are many water-borne diseases.  The refugees want to have wells that do not require maintenance other than drilling.

The vast majority of adults and almost all the young people and children do not have birth certificates or a national identity card (lost or burned during the attacks on their villages).  I have begun negotiations with the authorities of Lagdo to have these valuable documents prepared, but these procedures take a long time and require several journeys between the two cities (Poli and Lagdo). We hope that they will make good, because almost 450 refugees are in this situation.

For the land to be cultivated, I met the Lamido of the district of Gouna, the district to which Pikba is attached, to discuss with him the situation of arable land.  He promised to send his collaborators to the site to increase the land area they have available.  As they say: “Land to be cultivated is their chief resource; if they do not plant, neither will they eat.”

The living conditions of these refugees would improve even more if the problems mentioned above could find a decisive and lasting solution.


El trabajo de los Oblatos con los Refugiados de Guerra
en Camerún

El Hermano Ernest Mbemba, O.M.I. es director del programa de Justicia, Paz e Integridad de la Creación en Camerún.El Hermano Ernest Mbemba, O.M.I. es director del programa de Justicia, Paz e Integridad de la Creación en Camerún. Describe a continuación su ministerio con los refugiados de guerra pobres:

“Pikba es una aldea de refugiados de guerra cerca de Poli y parte del territorio de nuestra parroquia.  Debido a la falta de caminos, el acceso a la aldea solo es posible en motocicleta, complicándolo aún más en la época de lluvias.

A principios de 2014 los refugiados de guerra (cameruneses) de la frontera con Nigeria al norte de Camerún se vieron forzados a abandonar sus aldeas por las incursiones terroristas de la secta islamista Boko Haram.  Casi todas sus casas fueron quemadas y sus propiedades saqueadas. Muchos perdieron miembros de sus familias. Llegaron a vivir en esta aldea, donde el Lamido (jefe musulmán) cacique, les dio una pequeña porción de terreno.

Esta es la comunidad de desplazados que visito, compartiendo sus dificultades, llevando consuelo y encontrando juntos soluciones para mejorar su condición de vida como refugiados de guerra. Carecen de todo: escuela, centro de salud, tierra de labranza y agua potable. Además, muchos de ellos no tienen documentos oficiales (actas de nacimiento y tarjeta nacional de identidad). Me he acercado en varias ocasiones a las autoridades administrativas y municipales del lugar. Estamos comenzando a encontrar soluciones para algunos de ellos.

El trabajo de los Oblatos con los Refugiados de Guerra en CamerúnAcerca de la escuela.  Después de algunas peticiones, pude obtener el reconocimiento oficial para una escuela que había sido establecida en nuestra área. Comenzó a funcionar al iniciar el año escolar. Al fin cerca de 300 niños en edad escolar (número en aumento constante) pueden ir a la escuela. Sin embargo, no tenemos personal. Estuve en contacto con dos maestros, jóvenes feligreses que habían terminado los estudios como profesores y accedieron a trabajar con el director, único maestro enviado por la oficina central. Con el apoyo de los Oblatos, ya se construyeron tres albergues de madera y paja que servirán como salones de clase.

En cuanto al agua, los refugiados la obtienen de estanques que comparten con los animales domésticos. En consecuencia, hay muchas enfermedades causadas por el agua y desean perforar pozos que no requieran mantenimiento.

La gran mayoría de los adultos y casi todos los jóvenes y niños no cuentan con certificados de nacimiento ni tarjeta nacional de identidad (se perdieron durante los ataques a sus aldeas).  Comencé a negociar con las autoridades de Lagdo para obtener estos importantes documentos, pero el procedimiento tarda mucho tiempo y requiere varios viajes entre Poli y Lagdo. Esperamos poder lograrlo, pues casi 450 personas están en la misma situación.

Respecto a la tierra de cultivo, me reuní con el Lamido del distrito de Gouna, dependiente del de Pikba, para conversar respecto a la situación de la tierra de labranza. Prometió enviar a sus colaboradores al lugar para incrementar el área de terreno asignado. Como dicen: “La tierra de cultivo es su recurso principal; de no sembrar, tampoco tendrán alimento.”

Las condiciones de vida de estas personas podrían mejorar mucho más al encontrar soluciones decisivas y permanentes para los problemas descritos.