From the Provincial, Fr. Louis Studer, O.M.I.

Dear Oblate Friends,

In January I was blessed to travel to Zambia to experience the missionary work of the Oblates.  It was a wonderful trip, but with one complication – I had trouble sleeping.  My problem was due to receiving an email from Rome a few days prior to my trip.  It said that Bp. Eugeniusz Juretzko, O.M.I. of Cameroon had died.  I had previously met Bp. Juretzko in Poland and he shared a story I will never forget.

Bishop Juretzko was the “Apostle of the Pygmies.”  A native of Poland, he spent decades living in pygmy villages where he established churches, built schools and even dug wells.  Prior to returning to Poland for a short vacation, Bp. Juretzko had given some of the pygmies plastic rosaries.  Every night they would pray the rosary.  One night, the pygmies had eaten a meal with onions.  When they recited the rosary, onion particles got on the beads.  The pygmies put their rosaries on their beds that night and when they awoke all the beads were gone – rats had eaten the rosaries, thinking they were onions!

When Bp. Juretzko told me that story, he asked if I had some extra rosaries for his pygmies.  Fortunately I had brought a box of rosaries to give to the Polish Oblates as a thank-you for their hospitality.  The Polish Oblates never got those rosaries, the pygmies did instead.

During my Zambia trip, most of those early nights I kept tossing and turning in bed.  I couldn’t get those rosary eating rats out of my mind.  Fortunately, I never saw any rats.  But I did find Oblates working with Zambians just as needy as Bp. Juretzko’s pygmies – people with limited food supplies, lack of clean water, inadequate housing and no sanitation systems.

My gift of the rosaries was not really a gift from me.  It was a gift from friends like you, because it is your generosity that allows the Missionary Oblates to give the gift of hope to the poor in places like Cameroon and Zambia.  When you go to bed tonight, say a prayer for our Oblates and the people they serve in these countries.  And thank God that you don’t have to worry about a rat eating your rosary while you sleep.

 

Fr. Louis Studer, OMI, Provincial United States Province

Fr. Louis Studer, OMI, Provincial United States Province
Fr. Louis Studer, O.M.I.
Provincial, United States Province

 

Del Provincial, P. Louis Studer, O.M.I.

Estimados amigos de los Oblatos,

En enero tuve la bendición de viajar a Zambia para ver la tarea misionera de los Oblatos.  Fue un viaje maravilloso, con solo una complicación – Me costaba dormir y fue debido a recibir un email de Roma algunos días antes de mi viaje. Por él me enteré del fallecimiento del Obispo Eugeniusz Juretzko, O.M.I. de Camerún.  Conocí al Obispo Juretzko en Polonia y compartió conmigo una historia que nunca olvidaré.

El ObispoJuretzko fue el “Apóstol de los Pigmeos.”  Originario de Polonia, vivió por décadas en aldeas de pigmeos, donde estableció iglesias, construyó escuelas e incluso perforó pozos. Antes de volver a Polonia para unas vacaciones cortas, el ObispoJuretzko había entregado rosarios de plástico a algunos de los pigmeos, quienes lo rezaban cada noche.  Una noche, los pigmeos habían cenado algo con cebolla y al rezar el rosario, las cuentas se impregnaron de pequeños pedazos. Al ir a dormir, dejaron sus rosarios sobre las camas y al despertar, las cuentas no estaban – ¡las ratas se habían comido los rosarios, creyendo que eran cebollas! 

Al contarme la historia, el Obispo Juretzko me preguntó si tenía algunos rosarios extras para sus pigmeos. Afortunadamente, había traído una caja de rosarios para los Oblatos polacos, para agradecer su hospitalidad. Así que los pigmeos obtuvieron los rosarios en vez de los Oblatos.

En mi viaje a Zambia, la mayoría de las noches fueron inquietas, de un lado para otro sin poder dormir. No podía alejar de mi mente a las ratas que comían rosarios. Afortunadamente nunca vi ningún roedor. Aunque sí encontré que la gente con la que trabajan los Oblatos tiene tanta necesidad como los pigmeos del Obispo Juretzko – gente con poco alimento, falta de agua potable, viviendas inadecuadas y sin sistema sanitario.

Mi obsequio de los rosarios no provino en realidad de mí. Fue un regalo de amigos como ustedes, pues su generosidad permite a los Misioneros Oblatos llevar el obsequio de esperanza a los pobres, en lugares como Camerún y Zambia.  ¡Cuando vayan a dormir hoy por la noche, recuerden en sus oraciones a nuestros Oblatos y a la gente con la que trabajan en esos países! ¡Gracias a Dios, no deben preocuparse de que algún roedor se alimente con su rosario mientras duermen!

 

P. Louis Studer, OMI, Provincial Provincia de los Estados Unidos


P. Louis Studer, O.M.I.
Provincial, Provincia de los Estados Unidos