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Father Nick Harding, O.M.I. a Fulfilling and Fascinating Ministry in Peru

 Father Nick Harding, O.M.I. is an American Missionary Oblate currently working in Peru.  Here he writes about the complications of ministering in the poorest country in South America.

Recently I began my third year in the mountains of Bolivia.  We face many difficulties and challenges here.  When we are faced with these challenges, that is the time when the message of hope we find in Christ rescues us from despair.

The parish where I am pastor in rural Peru is so huge that it threatens to be overwhelming.  The most daunting aspect of the parish is trying to reach our towns in the high sierra (over 4,000 meters) on dangerous, winding dirt roads at distances that can sometimes take more than eight hours.  We are only two priests that must visit about 50 communities.

Also, we have to deal with the needs of the recent invasions of squatters, who have built thousands of shacks that have no water or drainage systems.  There are no paved roads in these communities and almost no schools or medical clinics.  It is surreal, and humanly speaking almost impossible to evangelize.  

There is a great deal of popular piety among the people, both Afro-Peruvian and Indian.  In one community last Christmas they made a Christmas tree from tires painted green.  In the more developed portion of the parish, secularism has affected and infected the young people.

Also, there is widespread abuse of drugs and alcohol.  There are a number of HIV infected people, along with victims of tuberculosis and the Zika virus.  I recently had a funeral for a baby that died of Zika. I have also had many funerals for people who have been murdered, but it is not as violent here as my previous mission in Tijuana, Mexico.

Most people in our parish work in the agricultural fields (citric fruits, grapes, asparagus).  There are also vast chicken farms.  The mountains have a huge variety of potato farms.  We have some factories that produce t-shirts.  There are also several mines in the parish area: gold, silver, lead and copper that severely pollute the community.

By United States standards the wages earned by our parishioners are very low.  Hard to believe but the wages in the t-shirt factory are about $60 for a 60-hour work week.

Our parish continues to grow.  Recently Bp. Hector Vera came and confirmed over 300 young people.  We are currently celebrating First Communions which will perhaps total 1,000.  Every Saturday we also perform infant baptisms, which should be another 1,000 this year.

I have had numerous instances where divine providence has been exceptionally evident: protection, helpful people sent to me, inspirations for solutions and delightful moments to keep a sense of humor.  The people sustain me, and I am very grateful to them and God for this exceptionally fulfilling and fascinating ministry.

 

El Padre Nick Harding, O.M.I.

El Padre Nick Harding, O.M.I. es un Misionero Oblato de los Estados Unidos que trabaja actualmente en Perú.  Comparte con nosotros las dificultades de trabajar en el país más pobre de Sudamérica.

 Hace poco inicié mi tercer año en las montañas de Bolivia.  Encontramos muchas dificultades y retos en este lugar y al hacerlo, el mensaje de esperanza que hallamos en Cristo nos rescata de la desesperación.

La parroquia donde soy pastor en la parte rural de Perú es tan enorme que amenaza sobrepasarnos. El aspecto más preocupante de la parroquia es tratar de llegar a los pueblos en la sierra alta (a más de 4,000 metros) por caminos sinuosos y peligrosos de tierra, a distancias que en ocasiones toman más de 8 horas. Somos solo dos sacerdotes y debemos visitar cerca de  50 comunidades.

Además, debemos atender las necesidades de las personas recién llegadas, que han construido miles de chozas sin agua ni drenaje. En esas comunidades no hay caminos pavimentados y muy pocas escuelas o clínicas. Humanamente hablando, es irreal y evangelizar es casi imposible.  

Hay mucha religiosidad popular entre la gente, tanto en los Afroperuanos como en los Indios.  En Navidad, en una de las comunidades, hicieron un árbol de Navidad de llantas pintadas de verde. El secularismo ha afectado a los jóvenes en la parte más desarrollada de la parroquia.

También se ha extendido el abuso de drogas y alcohol.  Hay varios infectados de VIH, junto con víctimas de tuberculosis y virus de Zika.  Hace poco tuve el funeral de un bebé que murió debido al Zika.  Además, he tenido muchos funerales de gente que ha sido asesinada, aunque aquí no es tan peligroso como en mi antigua misión en Tijuana, México.

La mayoría de la gente de nuestra parroquia trabaja en los campos agrícolas (frutas cítricas, uvas, espárragos).  Y también hay grandes granjas avícolas. En las montañas hay muchas granjas de papa de diferentes tipos. En el área de la parroquia hay algunas fábricas de camisetas y varias minas: oro, plata, plomo y bronce, que contaminan a la comunidad en forma importante.

Comparados con los estándares que tienen en los Estados Unidos, los salarios que obtienen nuestros feligreses son muy bajos. Es difícil de creer, pero los salarios en la fábrica de camisetas son de aproximadamente $60 por 60 horas de trabajo a la semana.

Nuestra parroquia continúa creciendo. Hace poco vino el Obispo Héctor Vera para confirmar a cerca de 300 jóvenes. Actualmente tenemos Primeras Comuniones, que tal vez lleguen a 1,000.  Todos los sábados tenemos bautismos de niños pequeños, que tal vez sean 1,000 este año.

Ha habido varias ocasiones en que la mano de la divina providencia ha sido extremadamente evidente: protección, gente que ha llegado para ayudarme, inspiración para lograr soluciones y encantadores momentos para mantener el buen humor. La gente me sostiene y estoy muy agradecido con Dios por este ministerio tan extraordinariamente gratificante y fascinante.